Miro con mucha curiosidad todos los detalles desde la ventana del hotel en el que nos alojamos. Pendiente de encontrar quizás, alguna cosa más que me deje más atónito de lo que ya estoy, decido empezar a plasmar mis sensaciones, que seguramente todavía están cargadas de desconocimiento y prejuicios.

Llegamos a Katmandú tras un corto vuelo procedente de Doha y cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos con unos collares hechos con claveles naranjas propios de la India que del país en el que nos encontramos.
