Como ya avancé en el último artículo, Lijiang iba a ser mi última parada en China. Un gran colofón para un mes de viaje por este gigantesco país, tan diverso como inabarcable.
Hasta aquí todo muy bien: se me acaba el visado chino en un par de días, tiempo suficiente para cruzar la frontera con Laos y dirigirme hasta el que iba a ser mi primer lugar de descanso en el viaje, Luang Prabang.

Vamos a ver, ¿me dice usted que hay autobuses que van desde Kunming hasta Vientián (capital de Laos) y que paran en Luang Prabang? En la LaundryPlanet pone que no son muy frecuentes y que sólo parten cuando se llenan, y sabe usted, mi visado se va a terminar y no me la quiero jugar…
Lección aprendida: más vale la opinión de un local que la de una guía que pese a estar actualizada a finales de 2011, sigue siendo imposible de tener al día.




