Ya os lo había confesado en el artículo anterior, pero al regresar a Beijing no pude evitar sentir como centenares de emociones que en los últimos meses había conseguido clasificar dentro de mi, de repente volvieran a mezclarse y flotar libres sacudiéndome de nuevo. Regresar a Beijing significaba algo extremadamente importante para mi.

En primer lugar, regresaba a una ciudad que me apasiona y en la que que me encantaría vivir en algún momento de mi vida, en segundo lugar, regresaba a la ciudad que resultó ser el primer contacto que tuve con Asia en 2009, y en tercer lugar, significaba regresar al punto de partida de facto de la aventura asiática que ia llevaba 6 meses en transcurso.




