Ya lo sabéis. Hoy es el último día de mi viaje. Tras más de 6 meses de aventura a través del fascinante continente que es Asia, ha llegado la hora de regresar.
El momento que de tan distante parecía invisible se ha ido perfilando a medida que el imparable paso del tiempo me ha llevado hasta él. Es hora de volver. Y lo hago con una satisfacción más que enorme, con el sentimiento de haber cumplido la gran mayoría de objetivos que de alguna manera me fui marcando en el día a día de esta aventura sin final fijo.

No obstante, y antes no me enrede, este no pretende ser ni mucho menos un post conclusión. No aún. Éste vendrá cuando la trepidación de la experiencia gane calma y todo se aposente dentro de mi.



