Lo sé. Os he hablado poco de Bután. Un par de crónicas en directo (aquí y aquí) son el único testimonio de mi experiencia inolvidable por ese enigmático país. Y si os he contado poco no dudéis de que no es precisamente porque no haya mucho que contar de este reino perdido en los Himalayas. Hay mucho. Y muy bueno.
No obstante, parece ser que el tiempo se ha olvidado de mi y me ha abandonado, por lo que sin él y sin su autorización, me es imposible indagar en tan fascinante lugar.
Por ello, y por poco más, os traigo hoy un artículo más fotográfico que cualquier otra cosa.
Una serie de momentos, de instantes, de detalles, de escenas, o lo que viene siendo lo mismo, un conjunto de luces grabadas en un sensor.
Esto es Bután. Esto y más. Esto y menos. Quién sabe, quizás son solo miradas convertidas en recuerdos…

Una mujer hace girar una rueda de oración




