Hablar de Jerusalén es hablar de religiones, y seguramente, desde nuestra cultura basada en muchas ocasiones sobre la religión cristiana, la religión que más asociamos a esta fantástica ciudad es precisamente esta, la cristiana católica.
Muchos son los signos que perduran sin miedo al tiempo en la ciudad en la que Jesús fue crucificado, y en el segundo día de mi visita, intentaría conocerlos tan bien como pudiera. Mi mirada agnóstica i en ocasiones atea no fue un inconveniente en ningún momento por que pude sentir varias veces algún que otro escalofrío y lágrimas de emoción al presenciar grandes lugares y grandes símbolos que la gente devota adora y ama con muchísima fuerza.

Para mi Jerusalén fue eso, fuerza, pasión, sentimiento… Precisamente de esto voy a hablar hoy, de la fe en una ciudad el la que siempre hay alguien que reza. Continue reading



