Category Archives: China y Hong Kong ’09

Zhaoxing, centro neurálgico de la cultura Dong en Guizhou, China.

Tras tres días de ruta a través de los valles húmedos de la remota provincia de Guizhou, en el sur de China, llegamos a mediodía a la pequeña localidad de Zhaoxing. Ni las graves inundaciones que habíamos sorteado a través de carreteras secundarias, esquivando en nombrosas ocasiones avalanchas y desplazamientos de tierra, ni la poca disponibilidad de información sobre este pueblo ni en general, de toda la provincia de Guizhou impidieron que finalmente pusieramos pie en esta auténtica villa tradicional china.

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Viaje a China y Hong Kong ’09. Capítulo tercero.

5 de julio de 2009. Vuelo a Guiyang. Ida a Kaili y visita de dos aldeas de la etnia miao.

A las 4 de la mañana sonó la alarma del móvil. Aquí empezó otro día más en este fabuloso país. Hoy tocaba recoger el equipaje (aunque ya lo dejamos casi listo la noche anterior) y desayunar unas galletas que compramos el día anterior en un supermercado de Beijing.

A las 5 pasadas de la mañana, nos plantamos en la recepción del hotel, y tal como lo pactamos la noche anterior, un taxi nos estaba esperando para ir al Aeropuerto de Pekín. Esta vez (no como en nuestra llegada) fuimos a la parte moderna del aeropuerto; una pasada! Claro, era totalmente nueva debido a las olimpiadas del año anterior…

Le pagamos 200 yuanes al conductor y buscamos nuestro vuelo de AirChina en el mostrador de facturación. No había ningún occidental. Pensamos que era imposible que ningún occidental o algún turista de algún otro país asiático cogiese ese vuelo, pero no fue así. Rápidamente facturamos y nos dirigimos a las puertas de embarque, pues habíamos encontrado tráfico y sólo teníamos que esperar media horita hasta que habriésen las puertas de embarque.

El moderno aeropuerto de Beijing

¿Qué hicimos durante esa media hora? Algo muy, pero que muy inteligente: nos aprovisionamos de galletas, chocolatinas, caramelos y pastelitos por si acaso… No nos imaginábamos qué iba a haber en Guizhou, solo sabíamos que sería otro mundo totalmente distinto a Beijing.

Dejábamos Beijing con mal sabor de boca ya que la estancia se nos había echo muy, pero que muy corta y con lo del primer día en el avión… (teníamos miedo de que no nos lo hicieran otra vez a la llegada a Guiyang…). Estoy totalmente seguro de que algún día, volveré a Beijing, pero volveré y me estaré allí un par o tres semanas porque entre lo enorme que es la ciudad, y los tantos sitios increíbles que hay en sus alrededores… Buf! Qué pena… Aunque… Qué alegría! NOS ÍBAMOS A GUIZHOU!!!!!!

Durante las 3 horas de vuelo, estuvimos sobrevolando sitios muy chulos, pero el momentazo fue cuando cruzamos el ENORME YANGTSÉ!!! Increible!
Pues eso, durante las 3 horas de vuelo estuvimos hojeando la guía para leer sobre las minorías étnicas del sur de china, en concreto, sobre las etnias que íbamos a visitar: los Miao, los Shui i los Dong. (Ya os iré explicando a medida que vaya avanzando el diario…).

Esta parte del viaje, la habíamos organizado con una agencia local.  En principio lo que habíamos programado era un conductor – guía que nos haría un itinerario para cruzar desde la capital de Guizhou, Guiyang, hasta la ciudad de Guilin, atravesando zonas de minorías étnicas donde el único medio de transporte posible era el coche ya que no había ni tren, y en todos los días que estuvimos allí solo vimos dos buses públicos y los dos fueron en Zhaoxing…. Así que la cosa prometía mucha autenticidad.

El transporte desde el aeropuerto de Guiyang hasta Kaili, nos lo hacían ellos también, y también nos organizaron los hostales a los que iríamos a dormir… No teníamos ni idea de como serían.

Finalmente, y tras ver como el paisaje cambiaba del árido y seco norte al verde y húmedo sur, aterrizamos en Guiyang. Alucinamos mucho rato con el aeropuerto y la gente del aeropuerto y comprobamos que no había ningún occidental! Qué pasada!
Después de coger nuestro equipaje fuimos afuera, al párking, donde buscamos una furgoneta con nuestro nombre impreso en un papelito. Se presentó el guía, Wang, y nos fuimos a Kaili, alucinando mucho con lo qué veíamos… Estaba claro que eso ya no era Beijing! La mejor palabra que resumía eso era caos, pero me gustaba mucho!

Por el camino, una buena carretera asfaltada, vimos lo que nunca habíamos imaginado ver, porque sabíamos que China era muy rural, pero creíamos que con su rápido desarrollo, lo más tradicional estaba desapareciendo… Vimos, coches cargados con más de 10 personas en un remolque, vimos los típicos puestos ambulantes en medio de la carretera, vimos a gente cargada con esos típicos cestos asiáticos que cargan con un palo de bambú… etc. Autenticidad en estado puro. Sabíamos que nos encontrábamos en un lugar muy auténtico, muy poco frecuentado por occidentales, un lugar que parecía un mundo aparte, algo que parecía hasta secreto, imposible e inhóspito.

Al cabo de tres horas de viaje llegamos a Kaili, y el conductor nos dejó en un pequeño hotel en el centro de la ciudad. El hotel estaba muy bien!

A la mínima que pudimos, dejamos nuestros bártulos en la habitación y salimos del hotel para buscar algún restaurante que nos ofreciera algo para comer a esas horas (ya eran las 2 del mediodía y allí, eso es muy tarde para comer…). Encontramos un restaurante muy curioso y entramos en él. Con la ayuda de la guía de conversación, los gestos y mi pobre conocimiento del idioma chino, conseguimos pedir arroz, algo de carne con verduras y una sopa riquísima de setas.

Había uno de esos grandes recipientes de bambú donde cuecen el arroz y nos teníamos que servir en el bol para mezclarlo con la carne y su salsa…. mmmmm! Buenísimo! Estaba muy rico, pero picaba mucho. Aunque con el hambre que traíamos, como para no comer…

En las zonas húmedas de Asia, la comida suele ser muy picante (como en el sur de China, Tailandia, India…etc) y se suele beber té caliente, algo que aquí nos resulta casi impensable combinar calor con comida caliente y picante. El motivo es sencillo de entender, aunque no muy eficaz para un occidental: de esa forma, se suda y uno se refresca…

Mientras comíamos, las empleadas del local, todas uniformadas de la misma manera, estaban pegadas a la tele, suponimos que era algún culebrón que las tenía locas, porque durante todo el rato no se movieron de delante del televisor!

Habíamos quedado con el guía a las 3 y media en la recepción del hotel porque nos iba a llevar hasta un par de aldeas de la minoría miao, así que comimos rápido y nos volvimos andando hacia el hotel. Fuimos antes a nuestra habitación y cogimos las cámaras, las mochilas pequeñas con el Relec y nos duchamos con éste, para no ser devorados por los enormes mosquitos de medio metro que se suponía que íbamos a encontrar en esos pueblos. Antes, hice una foto de la vista de nuestra habitación: (como podéis comprobar no había nadie en la calle… Estaría todo el mundo mirando el culebrón que tenía a las camareras enganchadas? xD)

La plaza principal de Kaili, totalmente vacia. Este estadio se usa para las peleas de toros.

Mini-pagoda con bancos para sentarse. Muy bonito para los enamorados...

Finalmente, salimos del hotel y nuestro conductor-guía apareció y tras unos tres cuatros de hora llegamos al primer pueblo miao: Qingman.

Vista general antes de entrar en Qingman.

La etnia miao

El pueblo miao o hmong tiene su origen el el Himalaya, desde dónde emigró hasta su actual territorio que comprende el suroeste de China, Laos, Vietnam y Myanmar. Suelen habitar en zonas montañosas, de allí a que cada aldea haya desarrollado costumbres propias aunque todas se identifican por su peculiar ornamentación con plata y delicados bordados que elaboran y lucen las jóvenes solteras.
Los bordados son una técnica que las niñas aprenden desde la infancia. Primero, tejen sus diseños y después los cosen a su ropa.
Las luchas de búfalos son muy típicas en las fiestas miao. Las peleas, pero, no suelen ser violentas.
Tienen una lengua propia, que proviene del hmong-mien, pero que su alfabeto se perdió hace muchos años. Por lo tanto, la transmisión de esa lengua es solo oral y la hacer a través de canciones o poemas.

Si queréis saber un poco mas sobre la etnia miao: http://es.wikipedia.org/wiki/Miao

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Una vez llegamos al pueblo de Qingman, entramos y sencillamente nos dejamos llevar por sus habitantes, que de una forma espectacularmente acogedora nos enseñaron su pueblo sin pedir nada a cambio. Incluso entramos en casa de una mujer, que nos mostró como tejía y como teñía la ropa de índigo (que más adelante, en el capítulo de Zhaoxing, ya os contaré este proceso de crear una ropa típica brillante azul). Sin querer, la mujer, al enseñarme el líquido azul, me salpicó un poco en el pantalón, y allí está, esa macha de color azul sigue en mi pantalón! Es un recuerdo muy bonito xD! Y aún hubo más, entramos en la cocina y la mujer nos sirvió una taza de un licor parecido al licor de arroz. QUE PRECIOSIDAD! Nos bebimos la taza y después, la mujer nos llenó otra, señalando que como teníamos 2 piernas, debíamos beber dos tazas…. Que maja, era esa gente, madre mía! Así que tranquilamente, y con esa agradable y altruista gente nos estuvimos bastante rato, hasta que empezó a llover , y volvimos al coche. Os imagináis allí, a veinte personas moviendo las cabecitas en señal de reverencia, mientras nos íbamos… increíble. Según el pobre inglés del conductor, y lo que pudimos entender, era que debido a las intensas lluvias que había habido en los últimos meses, esa gente no recibía ninguna visita al pueblo (no solo de turistas, sinó de gente de otros pueblos de los alrededores) desde hacia 2 meses….
Nada más arrancar el coche, me puse a llorar de emoción! El choque cultural había sido tan fuerte… Ni mi padre ni yo dijimos nada en todo el trayecto hasta el siguiente pueblo, estábamos alucinando. Os juro que la sensación que tuve ese día, no la he vivido nunca más, pero fue extraordinario, precioso. Me hubiese gustado pasar la noche allí, con esa gente tan buena, porque eso eran: buena gente… Uff, que me estoy emocionando sólo de acordarme…!

Casas de Qingman

Típico maíz colgando de las casas miao

Niños miao

Mujer miao con verduras

Vista de Qingman desde lo alto de la colina

Vista desde abajo

Salida del pueblo.

La mujer que nos enseñó como tejía

Albañil en Qingman

La misma mujer de antes

Yo en Qingman

Barril lleno de tinte azul (índigo)

Búfalo de agua.

Bueno, pues como decía…. Después de volver a iniciar el camino, que por cierto era increíble todo lleno de laderas con arrozales, niebla baja, todo misterioso…, y al cabo de unos pocos minutos (20 o así aunque tenéis que pensar que a lo mejor sólo eran 5 kilómetros de distancia pero que con las carreteras de barro, con las lluvias intensas que había habido y todo, el camino era un desastre…) llegamos a otro pueblo: el pueblo miao de Shiqiao.

Este pueblo suponemos que era típico por hacer papel, ya que había numerosas tiendecillas con papeles de todo tipo, incluso había hombres haciendo papel. Éste era un pueblo más grande que Qingman y se notaba. La gente no se nos arrimó tanto y solo nos perseguían los niños juguetones (qué monos….!)

Hombre haciendo papel de modo tradicional

Para que no se diga que yo no estuve xD. Yo en Shiqiao

Mujer comiendo en la calle

Shiqiao

Más Shiqiao

Un niño juguetón

Ya empezaba a irse la poca luz del sol, así que volvimos al coche y regresamos a Kaili, también en silencio, pues lo que habíamos vivido ese día, fue increíble. Just amazing! En serio.

La belleza del camino era indiscutible

Pequeñas aldeas que pasábamos por el camino

Una vez llegamos a Kaili, fuimos a comer al mismo restaurante del mediodía y esa vez, nos ofrecieron ellos unos platos ya que nosotros no queríamos pedir los mismo y no entendíamos las demás cosas. Cenamos de coña y para cuando salimos ya era de noche. Pensamos que en esa ciudad fantasma, donde nunca había nadie por la calle, de noche aún habría menos pero… íbamos totalmente equivocados! Qué festival! En la plaza principal habían montado un montón de tenderetes, sillas y mesas para comer y estaba todo bastante abarrotado así que nos fuimos a dar una vuelta por allí, pero el cansancio no nos permitió seguir mucho más… Estábamos levantados desde las 4 de la mañana!

Así que nos fuimos al hotel. Pero aún nos deparaba otra sorpresa: Wang, nuestro guía nos estaba buscando en el hotel (y nosotros tan panchos paseando por Kaili) porque nos tenía que decir nosequé importante….
Se puso delante de un mapa y nos empezó a explicar algo como que la carretera por la que teníamos que llegar a Rongjiang se había cortado, el gobierno ha prohibido la circulación por allí, que había habido muchas avalanchas y que tendríamos que coger otra ruta mucho más larga por carreteras secundarias y que lo sentía mucho pero que no podríamos ir a los pueblos que teníamos que ir… pobre. Le dijimos que no se preocupase y con esa incertidumbre de no tener ni  idea de donde íbamos a ir al día siguiente, nos fuimos a dormir, no sin antes hacer unas fotos para contrastar el Kaili del mediodía, del Kaili nocturno! Qué fiesteros, los chinos!

Buenas noches, China!

Kaili de noche

Más fotos de Kaili de noche

Parecía una macro discoteca

CONTINUARÁ…

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Y en el próximo capítulo… En ruta desde Kaili hasta Rongjiang. Visita de una aldea Miao, una aldea Shui y otra aldea Dong. El cambio de planes se hace notar y la “carretera” por la que fuimos todo el día estaba en pésimas condiciones. Fue el único día en mi vida en el que temí por mi vida, y va en serio…

Viaje a China y Hong Kong. Capítulo segundo.

4 de julio de 2009 – Visita a la Gran Muralla + segunda parte de Beijing (Palacio de Verano i Area Olímpica)

Suena el despertador. Son las 7 de la mañana. Nos duchamos, desayunamos y nos presentamos en la recepción del hotel para ir a la Gran Muralla (Madre mía qué ilusión!!!!!!). Allí, en la recepción, no había nadie esperando a nadie. Unos diez minutos mas tarde aparecieron una pareja danesa (que resultaron ser muy sosos i “raritos” xD) i el chico chino que nos iba a llevar a la Gran Muralla!

Así que nos montamos en una especie de micro furgoneta y nos embarcamos en uno de los mayores caos que he visto en mi vida(el mayor lo vería unos días después en la provincia rural de Guizhou…)! Madre mía! Cómo es el tráfico en Beijing en hora punta! Tardamos más de hora y media en salir de la ciudad, pero finalmente lo conseguimos!

Tráfico en Beijing

Gente cruzando por donde puede en el caos de Beijing.


…..

Estuvimos hablando con el guía, yo le conté que estudiaba chino en España y entonces él empezo a decir cuatro tonterías en español como Hola, Adiós, Barcelona, Messi, Barça… Qué risas nos echamos con el guía! Pero era muy simpático, la verdad. Se llamaba, si no recuerdo mal, Han.

Durate el trayecto nos dimos cuenta de la otra realidad de China; la pobreza (aún no sabíamos lo que nos esperaba en Guizhou). Passamos por muchos pueblos destartalados, sucios y dejados de la mano de Dios… todo lo contrario que en Beijing. También nos dimos cuenta de la gran cantidad de fábricas que hay alrededor de la capital china. No me estraña que no vieramos el cielo azul ningún día en todo el viaje (bueno, excepto en Hong Kong). La verdad es que el problema de contaminación en China es muy grave y se nota. Sientes que el aire esta muy cargado, entre el calor y toda la contaminación. Para testificar esto, la Lonely de Beijing dice textualmente:

Utilizando la medida del número de microgramos de partículas de contaminación por metro cúbico, Beijing es la ciudad importante más contaminada del mundo. El nivel de Beijing es de 142 microgramos, comparado con las medidas de París (22), Londres (24) y Nueva York (27). La pauta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 20.

Finalmente, y tras un viaje largo, a las 11:30 de la mañana, más o menos, llegamos al tramo de Mutianyu. La verdad es que llegar es muy espectacular, porque aunque parezca impossible, no se ve la muralla hasta que no se llega a la base. Me refiero a que muchos pensaréis (como yo lo hacía) que aún faltarían 30 minutos para llegar y ya se vería la Muralla serpenteando por las montañas… Pues no!

El guía aparcó el coche en el parking y nos dijo que a las 15:00h estuviésemos allí para volver al hotel. Antes pero, fuimos a comer cuatro tonterías en un restaurante que había allí.

Había 2 opciones para alcanzar la Gran Muralla: la primera era hacer un trekking sencillito de una hora y media, y la otra, era la de subir en un cómodo y refrigerado telesilla. Nosotros nos decantamos por el teleférico, pues con el calor que hacía, subir durante 1 hora y media nos parecía una hazaña casi suicida…, así que compramos dos entradas con viaje de ida y vuelta en teleférico incluído por solo 40 yuanes; 4 €. Luego el guía nos las pagaría.

La sorpresa vino después, al ver el dichoso teleférico! Explicaban que lo habían inaugurado en 1930, y que desde entonces solo había habido 6 accidentes (claro, no contaban el que había ocurrido una semana antes de que nosotros fuéramos, cuando una pareja de japoneses murieron cuando su cabina se cayó a causa del fuerte viento… Por suerte, ese día, no hacía viento!).

El teleférico, que por cierto, subia a una velocidad sorprendente y se movia más que el Dragon Khan de Port Aventura, nos dejó arriba en las montanyas en un periquete. Tuvimos que subir todavía algunas escaleras pero finalmente, entramos en la Gran Muralla propiamente dicha. WAW! Nunca imaginé que sería tan espectacular! Es flipante, preciosa, increíble! Además, ese día había bastante bruma, por lo que la hacía mucho más enigmática! Sencillamente empezamos a andar y andar, y es que la mejor manera de descubrirla es pateándola.

Qué bonita es, ¿verdad?

La imagen que sirve de cabecera a la web. Sencillamente impresionante...

Y la niebla seguía subiendo, haciendo el paisaje aún más espectacular

Un breve paréntesis sobre La Gran Muralla

La Gran Muralla China o también llamada la Muralla de los 10.000 “li” (un “li” equivale a medio quilómetro), es una enorme construcción irregular que serpentea a lo largo del norte del país. Desde la enigmática frontera con Corea del Norte, la muralla se adentra más de 7.000 quilómetros hasta su fin en la aislada provincia de Xinjiang.

La muralla se empezó a construir hace más de 2.000 años, cuando la dinastía Qin (221-207 a.C.) unificó China y por lo tanto, trató de conectar las murallas de los antiguos reinos independientes para evitar que los “malos” nómadas de tierras mongolas entrasen en su querido y nuevo reino. Para lograr esta unificación de las murallas se necesitaron miles y miles de hombres que solían ser prisioneros, y más de 180 millones de metros cúbicos de tierra para crear la base de la muralla, aunque muchas leyendas afirman que otro de los “materiales” más usados para este fin fueron los huesos de los centenares de cadáveres de los obreros que murieron en la construcción de la que ahora es una de las 7 nuevas Maravillas del mundo.


Mapa cronológico de los diferentes tramos de la Gran Muralla

La muralla, que por aquel entonces no cumplía su función, pues como dijo Genghis Khan, “La fortaleza de una muralla depende de la valentía de quienes la defienden“; fue utilizada como una vía de transporte eficaz y como medio de comunicación gracias a los señales de humo que se hacían de torre a torre.

Durante la dinastía Ming (1368 – 1644) se hizo el esfuerzo de mejorar las condiciones recubriendo toda la muralla con ladrillos y planchas de piedra. El proceso duró más de 100 años.

Más tarde, durante la dinastía Qing (1644 – 1911) el estado de la muralla volvió a empobrecerse. También durante la República, la guerra con Japón y la guerra civil la muralla se vio muy afectada. Sin ir más lejos, los comunistas bajo los mandos de Mao Zedong instauraron el pillaje de los bienes que albergaba la muralla como algo habitual.

Actualmente la muralla ha sio restaurada y habilitada para el turismo en algunos puntos muy concretos y cercanos a grandes ciudades com Beijing, pero si uno se aleja de estas zonas, lo que puede encontrar de la Gran Muralla es un simple montón de tierra, pues los ladrillos son robados a menudo por los campesinos pobres de las zonas remotas.

Cerca de Beijing se encuentran varios tramos de la muralla visitables y cada uno ofrece posibilidades diferentes. Siendo el tramo de Badaling el más concurrido, en donde en verano se puede llegar a albergar tanta gente que la muralla ni se ve, otros tramos como el de Mutianyu, Simatai o Jinshanling, ofrecen una visión mucho más auténtica y menos visitada. Si yo tuviera que recomendar a alguien a qué tramo ir, sin duda le diría que fuera a Jinshanling y desde allí realizara una impresionante caminata de 10 quilómetros a través de la muralla hasta Simatai. No obstante, si no se dispone de tanto tiempo, recomendaría la opción que nosotros escogimos, la de Mutianyu, ya que, como podéis ver, parecía bastante auténtica y no había casi nadie.

Mirando al horizonte... Es una lástima que la gente pinte los muros.

La muralla, enterita para nosotros!

Y más fotos...

Un lugar increíble...

A nuestra sorpresa, no había casi nadie en la Muralla. Estaba vacía (como mucho llegamos a contar a un grupo de cuatro occidentales y tres parejas asiáticas en todo el rato que allí estuvimos). Pero por desgracia, había unos  alemanes rodando una película bastante cutre y molestando a todos los que queríamos disfrutar de la Muralla. Se habían colocado justo después de una atalaya y allí estaban, como un grupo de ochenta y pico personas molestando con las cámaras y demás equipos electrónicos. Ah! Y por si esto fuera poco habían decorado ese trozo de Muralla como si fuera una boda! Qué lástima…
Por lo que ví, la escena mostraba a una niña (o digase súper-star que se creía una diva) que le pegaba un par de leñazos a cuatro chinos que la querían secuestrar. En fin! Un desastre del que salímos corriendo y avanzando por la Muralla, eso sí, claro, con el permiso del productor y el equipo de la peliculita para que no entrasemos en el plano! La verdad es que nos molestó mucho tener que pedir permiso para poder avanzar por esa maravilla que estaban ridiculizando con los lazos y demás parafernalias…

El "follón" desde fuera...

El "follón" desde dentro...

Anduvimos (y hicimos mil fotos) durante 2 horas, y aunque hubiésemos querido llegar hasta el final del tramo de Mutianyu, el calor no nos lo permitió. Suerte que llevabamos camisetas de recambio, porque creo que ese fue el día en el que más he sudado en toda mi vida! Qué calor! O más bien dicho… que bochorno!

Al final, dimos vuelta atrás rapidito para coger el telesilla (rezando, claro! xD) y llegamos a la base, donde, una cantidad abrumadora de vendedores y vendedoras (y camellos sacados del zoo! Sí, ya lo sé, parece un chiste pero en China las cosas son lo que parecen, no como aquí…) nos intentaron vender de todo, sobretodo cosas relacionadas con Mao. Les conseguimos esquivar y llegamos a la furgoneta donde estaba Han esperándonos, y también a la pareja danesa que parecía que nos les había gustado la muralla, porque tenían una cara de pocos amigos…

El teleférico de la muerte.... jaja!

En el marcadillo a la salida de la Muralla

Uno de los pasatiempos más comunes de China, las cartas.

Como sabíamos que llegaríamos temprano a Beijing, y queríamos ver el Palacio de Verano, a sabiendas de que no daba tiempo suficiente para ver también el Templo del Cielo, nos montamos otro plan para ver algo más de Beijing: la Zona Olímpica del año anterior. Así que nuestra inofensiva pregunta a Han para que, en vez de llevarnos al hotel, nos dejara en el estadio Nido de Pájaro (que pillaba de camino), se convirtió en un descuadriculamiento brutal para el chinito! Qué lío! Primero pensabamos que no nos había entendido… y a repetirle in english mil veces. Después supimos que sí lo había pillado pero decía que no podía, y después, por fin, lo aceptó. Pero tela marinera lo que costó…

Llegamos a Beijing (bueno sí, llegar a Beijing puede equivaler a estar a mas de 20 kilómetros de la plaza de Tiananmen, de lo enorme que es esa ciudad) y Han nos dejó en una avenida enorme y repleta de coches que conducía a la zona Olímpica.

Después de andar un rato, llegamos a los estadios, que la verdad, impresionan. No nos estuvimos mucho rato allí, pero el suficiente para dar una vuelta y sacar alguna foto, pues debíamos coger un taxi hasta el Palacio de Verano.

Os dejo con algunas fotos, porque tampoco hay mucho que explicar. Los famosísimos estadios que alojaron a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Beijing en el año 2008, justo un año antes.

Un edificio impresionante aunque de dudosa belleza...

A la derecha el famoso e increíble estadio del Nido de Pájaro. A la izquierda, el Cubo de Agua

La presencia de policías se hace notar en todas partes de la capital.

El Nido de Pájaro.

Como podéis ver, la gran cantidad de polución dificulta la visión a menos de un quilómetro.

El taxi nos costó alrededor de 50 yuans y nos dejó en la entrada del Palacio de Verano, que estava lleno a rebosar! Nos compramos las entradas y empezamos a descubrir otra de las maravillas de Beijing.

De camino al Palacio de Verano.

El taxi que nos llevó hasta el Palacio de Verano.

El Palacio de Verano lo recomiendo mucho porque es un sitio precioso y lejos del bullicio de coches del centro de la ciudad. Empezamos por la Gran Galería, una galería de 728 metros de longitud con más de 14.000 pinturas diferentes. Era precioso, la pena era la gran cantidad de gente que allí se encontraba.

Vimos la famosa Colina de la Longevidad, con su Torre de la Fragancia de Buda y finalmente llegamos al Barco de Mármol.

En la Gran Calería

Pinturas en la Gran Galería

La Torre de la Fragancia

Había música y baile por todo el parque, qué curioso!

El Barco de Mármol del Palacio

La verdad es que el Palacio de Verano me impactó mucho. Era un sitio enorme y perfecto para relajarse un poco después del duro día que habíamos tenido. Finalmente, y cuando decidimos que ya no podiamos más con nuestras almas regresamos a la entrada para volver al centro de la ciudad. Pero en vez de deshacer el camino, preferimos coger un barco con aspecto “tradicional” para cruzar el lago Kunming hasta dónde se encontraba la salida principal.

El lago Kunming y al fondo, uno de los barcos que lo cruzan

La alucinante panorámica desde la entrada del recinto.

Un hombre mayor practicando caligrafía en el suelo.

Una de las puertas que se encuentran por el palacio.

En ese barco ocurrió una anécdota buenísima: el barco estaba lleno de hombres y mujeres de Irán. Hasta aquí muy bien, verdad? (sé que eran de Irán porque hablamos con ellos). Pues de repente y sin un porqué claro, empezaron todos a cantar en iraní o árabe (no tengo ni idea…) una canción que debería ser muy popular allí, pues todos, hasta su guía la sabían. Qué risas! Todo el viaje en barquito por el lago Kunming del Palacio de Verano de Beijing, escuchando alguna canción típica y alegre iraní! Muy auténtico!

Con un ser mitológico medio león, medio serpiente, medio cerdo...

Al final salimos del Palacio de Verano sobe las siete de la tarde y fuimos, en taxi (40 yuans) hasta el centro neurálgico de la ciudad, hacia la zona de Wangfujing. Allí, no quisímos comer en un Mc Donald’s, pues no habíamos venido a China para eso! Así que anduvimos un poco y cenamos en un restaurante enorme el famoso pato laqueado de Beijing! El restaurante pareció ser de ricos porque eramos los unicos turistas y los demás, chinos todos, iban con americana y traje… Además, el precio era un poco inferior al europeo. Hasta nos dieron cubiertos! (Que en el fondo, se agradece…). Por cierto, el pato estaba riquísimo!

Cortando el pato

Nuestros planes para esa noche eran ir al famoso Mercado de la Seda a ver si podíamos comprarnos alguna chaqueta o algo bien de precio, pero decidimos irnos al hotel por dos motivos básicamente: porque no queríamos cargar con lo que compráramos durante todo el viaje y porque a la mañana siguiente nuestro vuelo a Guiyang salía a las 7 de la mañana… Además, sabíamos de la existencia de un mercado parecido en Shanghai (al que os puedo asegurar que fuimos en repetidas ocasiones, xD). Así que volvimos al hotel, lo recogimos todo y pusimos las alarmas de los móviles a las 4 de la mañana. Antes, pero, en la recepción contratamos un taxi para que nos esperara allí a las 5 y media de la mañana para llevarnos al aeropuerto.

Tras un intenso día en Beijing y en la Gran Muralla, hicimos balance de lo poco que habíamos visto de esa ciudad, y sin duda, en aquel momento decidimos que volveríamos. Y así lo sigo pensado. Era imposible hacer un itinerario de dos semanas en el que pudiéramos ver la ciudad y sus alrededores como Dios manda, pero creo que con esos dos días nos hicimos una buena impresión. Beijing me había seducido, y mucho. Pero a la mañana siguiente, volaríamos a la remota y poco visitada provincia de Guizhou, sin duda, el punto fuerte del viaje. Aún no sabíamos lo que nos depararía China… pero quedaba lo mejor…

CONTINUARÁ…

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En el próximo capítulo… llegamos a la China profunda! Volamos a Guiyang, capital de Guizhou, nos trasladamos hasta Kaili y visitamos dos aldeas de la minoría étnica miao. Además, tuvimos las primeras sorpresas con las grandes inundaciones de la zona y sus consecuencias. ¡Guizhou os espera!

Viatge a Xina i Hong Kong ’09. Capítol 2: Beijing.

3 de juliol de 2009. Arribada entrebancada a Beijing i visita del Teatre Nacional, la Plaça de Tiananmen, la Ciutat Prohibida, el Turó de Jingshan i el mercat nocturn de Donghuamen

Als voltants de les 5 del matí (hora ja de la Xina) l’avió es va despertar (em refereixo a aquest acte que jo considero vandàlic que passa en els vols nocturns quan de sobte i sense previ avís, les hostesses obren totes les punyeteres llums de l’avió a la vegada!).

Doncs res, vaig mirar per la finestreta i estàvem sobrevolant una enorme extensió marró clar. Vaig mirar el mapa a la pantalleta i vaig comprovar que estàvem a la frontera entre Mongòlia i la Xina, sobrevolant el gran desert del Gobi! Ara si que em vaig dir: noi, estàs a la Xina!

Ens van donar quatre merdetes més per esmorzar (ja se sap, el menjar de l’avió no es mereix les tres estrelles Michelin…), i vaig començar a recollir les coses (sabates, motxilla, guia..) fins que al final, vam començar a sobrevolar unes grans muntanyes . El més impressionant però, va ser que de cop i volta -de debò; tot d’una- aquelles muntanyes marró fosc es van transformar en unes muntanyes súper verdes! Minuts després, van aparèixer les primeres fàbriques, les primeres naus, i també de sobte… Beijing! Vam aterrar fàcilment a l’Aeroport Internacional de Beijing Capital APT però a la zona antiga. Encara no sabíem què anàvem a presenciar en uns instants…

Com tots sabreu, quan l’avió aterra, tothom es posa dret, encara que les instruccions són de quedar asseguts amb el cinturó cordat fins que se’n vagi el senyal que així ho indica … I com tots sabreu, ningú fa ni cas a això! Doncs bé, quan l’avió ja va arribar al “aparcament” i el finger es va enganxar a la nau, ningú es va aixecar excepte deu o dotze occidentals que allà presents ens trobàvem! (Més dels tres quarts dels passatgers de l’avió eren xinesos!) Ràpidament, una de les hostesses ens va aclarir que havíem de romandre asseguts fins que no vinguéssin uns “oficials del departament de salut d’immigració xinesos” per fer un breu revisió de la temperatura dels passatgers…

Deu minuts després (deu sembla poc però després de 10 hores assegut, rebenten!) Van aparèixer quatre xineses des del finger. Em vaig quedar flipant: Aquestes quatre xineses anaven vestides com si estiguéssin a la lluna, o en una zona devastada per algun tipus de virus que havia acabat amb la humanitat i nosaltres fóssim els únics supervivents! Anaven amb una espècie de mono des dels peus al cap, unes ulleres enormes protectores que semblaven de busseig o de protecció per soldar i unes màscares amb un respirador de plàstic. Una passada! De sobte, d’unes bosses van treure quatre pistoles i van començar a apropar-se als passatgers apuntats (tocant amb la pistola) al front i prement un botó que feia un piip molt fort. Després es paraven i apuntaven els resultats en un paper. Vaja, que es tiraven un minut per a cada persona i només eren quatre noies en un avió de gairebé cinc-cents passatgers…

Les "oficials del departament de salut d'immigració xinesos" anaven igual que aquesta gent... Increïble!

Després d’una mica més de mitja hora, semblava que ja marxaven les “oficials del departament de salut d’immigració xinesos” però no! El que passava era que de sobte les quatre es van mobilitzar cap a la primera classe on van començar a parlar amb un passatger xinès. Li van donar una màscara a ell i la seva família! Quines coses tan rares!

En fi! Vam estar al p*** aeroport de Beijing asseguts a l’avió gairebé una hora. Sortim de l’avió a les 10:45 del matí i després de tot aquest enrenou, encara quedava sortir de l’aeroport i (no em pregunteu perquè) tornar a passar per davant d’una màquina que media la temperatura corporal, una altra vegada! Era terrible pensar que entre pistoles de temperatura, xineses protegint-se i aïllant-se al buit de l’exterior i scanners corporals, tots medint la punyetera temperatura, estavem perdent tot el matí…

Ens van segellar l’entrada en el passaport i finalment (després d’esperar una altra mitja hora més per recollir l’equipatge que havíem facturat a Barcelona) sortim del feliç aeroport que se’ns havia cruspit -amb palillos, es clar- el matí sencer! A sobre que ja teniem poc temps per visitar Beijing, van aquests xinesos, i ens obliguen a estar tot el matí a l’aeroport dels nassos!

Vam comprar provisions tipus galetes, xocolatines, etc. per menjar-nos pel camí i vam sortir de l’aeroport. Vam agafar un taxi fins al nostre hotel. Un cop arribem a l’hotel ens vam dutxar ràpidament per no perdre molt de temps i vam tornar a agafar un taxi fins al centre neuràlgic de la ciutat: fins Tiananmen!

(El nostre pla per avui era visitar Tiananmen, la Ciutat Prohibida i ràpidament el Temple del Cel utilitzant taxi o metro, però com veureu, vam haver de deixar de veure el Temple del Cel per culpa del temps perdut a l’aeroport … Amb la il.lusió que em feia veure-ho! QUINA RÀBIA! Vaig agafar-me un cabreig, però clar, què podiem fer?!)

El taxi ens va deixar al sud-oest de la plaça i a la llunyania vam veure el Teatre Nacional de Beijing o l’”ovni”. Com que ens va cridar molt l’atenció per la seva fururista forma, vam decidir apropar-nos-hi i fer algunes fotos abans de continuar cap a la plaça de Tiananmen.

La veritat que és espectacular. L’edifici amb capacitat per a més de 6.000 persones està dissenyat per Paul Andreu, dissenyador també de l’Arc de La Défense a París. Té una forma de disc volant i també, la forma del Ying i del Yang. Encara que l’edifici hagi creat molta polèmica (per defecte ja que es troba al costat d’edificis i altres elements tradicionals amb molta història). Segons la versió de l’arquitecte, simbolitza “una illa cultural (perquè està envoltat d’un llac artificial)”. Lògicament, i amb el poc temps que teníem, no vam entrar i només ens vam fer un parell de fotos i vam continura cap a la plaça de Tiananmen pròpiament dita.

El Teatre Nacional de Xina, que com veieu, té forma d’ovni.

Un cop vam arribar a Tiananmen, i després d’aquesta sensació tan xula que es té quan s’està en llocs amb tanta història i en els que han passat tantes coses, vam començar a caminar per la plaça. Això sí, vam haver de passar per uns controls molt rigurosos que estan repartits per tota la plaça i que no permeten l’accés a aparells de vídeo professionals -els utilitzats pels periodistes-.

Abans d’entrar a la gran plaça.

El Gran Palau del Poble, la seu del govern xinès.


El Palau del Poble.


Militars a la plaça de Tiananmen. La veritat és que et sents molt controlat entre la gran quantitat de càmeres de vigilància, l’exèrcit… Es nota que és un punt amb molta importància pel que fa a la Xina comunista.

Arribant a Tiananmen, el lloc en el qual Mao va declarar la República Popular de Xina el 1949.


Per anar fins a la Ciutat Prohibida, vam haver de passar per un dels molts passos subterranis que comuniquen Tiananmen amb la Ciutat Prohibida. Allà, corroborant el que adverteix la Lonely Planet, trobem un munt de gent demanant. Però sobretot -i el que més em va impactar- era que la gran majoria d’aquesta gent que demanava no tenien mans. Era com si a tots els haguessin amputat ambdues mans. No vaig saber què pensar…

Finalment vam arribar a la famosa porta d’entrada a la Ciutat Prohibida. La sensació de ser-hi era al·lucinant!

Vam començar a caminar i caminar, i ja sabíem que tot era immens, però no TANT! Vam comprar les entrades i finalment vam entrar-hi. Cal que recordeu que feia una calor asfixiant! (Uns 38 graus més una humitat terrible del 80%) I també cal recordar que feia menys de cinc hores que havíem arribat en un vol de 10 hores de durada. Estàvem morts però allà estàvem, a LA CIUTAT PROHIBIDA!

Un cop vam passar els controls de seguretat (iguals que a Tiananmen) un es topa amb els cinc ponts de marbre preciosos i amb la porta de la Harmonia Suprema al fons. La veritat és que hi havia força gent, encara que ens n’esperavem moltíssima més … Això sí, la gran majoria dels visitans eren pròpis xinesos (com a curisitat, es calcula que més del 80% del turisme a la Xina és interior, és a dir, de pròpis xinesos), coreans o japonesos.

Vam continuar caminant fins al pavelló següent, el de la Suprema Harmonia, el pavelló més gran de tot el Palau, que s’utilitzava per a les grans celebracions.

El pavelló de la Suprema Harmonia. Com veieu, hi havia força gent…


Detall impressionant del pavelló de la Suprema Armonía.


Més fotos del pavelló.


I més fotos de la Ciutat Prohibida. El lloc és increïble!


Després, vam començar a entrar a les zones menys visitades de la Ciutat Prohibida. Val a dir que, encara que l’espectacularitat dels salons i portes és preciosa, els estrets passadissos i jardins que hi ha al voltant també són molt bonics. Així que, amb el mapa de la Ciutat Prohibida que surt a la Lonely, ens vam perdre pels passadissos. (De debò, ens vam perdre! XD). Però fàcilment vam arribar als jardins Imperials (dels que no tenim fotos perquè estàvem molt agobiats amb la calor i vam decidir disfrutar del lloc sense càmeres).


Fotos d’un passadís molt bonic i típic!


Mapa de la Ciutat Prohibida. Sembla petit però en realitat ja havíem caminat casi 7 km sota aquella exagerada humitat.


Finalment, i després de travessar els Jardins, vam sortir de la Ciutat Prohibida des de la porta del darrere, la Porta de la Bravura Divina (els noms no tenen desperdici…). En total havíem estat un bon parell d’hores a la Ciutat Prohibida i n’havíem vist només una petita part…

Foto de la porta de la Bravura Divina amb un dels molts “ciclotaxis” de Beijing.


Un cop fora de la Ciutat Prohibida, i refugiats a l’ombra d’un arbre (la calor, com ja he dit era inaguantable!), vam decidir què fer. Eren ja les 16:30 de la tarda, i com que el Temple del Cel tancava a les 17h, no teniem temps d’anar-hi … Potser l’endemà… (ja us dic que el dia següent tampoc vam poder anar-hi … Quina ràbia!). Vam agafar la Lonely, i vam veure que just després de la Ciutat Prohibida hi havia una mena de turó anomenat Turó Jingshan. Des d’allà, segons la Lonely, hi havia unes vistes molt xules del palau. Així que no ens ho vam pensar dues vegades! Cap al Turó!

Aquest turó va ser fet artificialment amb tota la terra que es va excavar per fer el fossat que envolta la Ciutat Prohibida. Es veu que els estrangers de l’època l’anomenaven turó del Carbó perquè servia de magatzem d’aquest element.

Vam pujar al Turó Jingshen i la veritat és que tot l’esforç per pujar-hi (recordeu la caloooor !!!!!) va valdre la pena. Un cop a dalt, les vistes sobre la Ciutat Prohibida i sobre tot Beijing eren espectaculars! Al cim hi havia un gran Buda, al qual no se li podien fer fotos, i al que molts fidels li resaven. Sempre es diu que hi ha moments molt especials per a la vida de la gent (com menjar per primera vegada sushi, o com olorar un mercat d’espècies … doncs crec que un altre dels moments més xulos és veure per primera vegada a un gran Buda!) És una cosa inoblidable . És una cosa molt agradable i enigmàtica! Em va encantar! Amb la mirada que tenen, aquell mig somriure… són sensacionals!

Us deixo amb algunes fotos que vam fer des del Turó Jingshan:

Aquesta foto és de la pujada al turó. Estava mort de cansanci entre el viatge, la calor y la patejada que havíem fet!


Les vistes des de dalt són espectaculars! D’aquesta manera, un es pot fer una idea de la immensitat de la Ciutat Prohibida i de la ciutat de Beijing. Fins i tot, es podía veure l’ovni, des d’on veníem. A veure si el trobeu!


La foto és una merda però al fons es veu la Pagoda Blanca del parc Bei Hai.


Una altra merda de foto però en aquest cas, el que veiem al fons és la majestuosa Torre de la Campana.

Us mostro, també un vídeo que tot i la mala qualitat, mostra les vistes des del Turó Jingshan. El vaix grabar jo amb una petita càmera que ens permetía grabar videos:

Quan ja vam decidir baixar (s’estava molt bé allà dalt però estàvem molt cansats) vam decidir que ja ens en anàvem a l’hotel a descansar. Ja eren les 18:30 de la tarda i vam decidir que aniriem a l’hotel caminant travessant un hutong. Els Hutongs són els estrets carrerons antics on hi viu el 20% de la població de Beijing. Són, per tant, una forma fàcil d’apreciar la cultura tradicional estant a la gran ciutat. El govern xinès, però, els està derruint per construïr-hi vivendes modernes, per tant, es preveu que no duraran gaire temps més.
Així que vam començar a caminar i llavors vam tenir el primer ensurt del viatge: a mi em va estar a punt -creieu-me, molt a punt- d’atropellar-me el trolley-bus! De debò! Quin ensurt! A partir de llavors entendríem que la forma de conduir dels xinesos era suïcida -i en aquell moment estàvem a la capital, o sigui que a les zones rurals on aniríem al cap de dos dies…-!

Vam començar a donar voltes fins que al final vam aconseguir trobar el camí a través del Hutong, però ens vam endur una decepció perquè semblava que aquest Hutong s’estava modernitzant molt i ja no conservava aquell estil de carrers estrets i casetes baixes … però bé… algo és algo…

Com veieu, els carrers d’aquest hutong ja s’estàven modernitzant…


Finalment vam passar una mica del tema del Hutong i vam continuar fins a l’hotel. Vam passar per l’avinguda Wangfujing, plena de centres comercials, botigues i McDonald’s, però no era això el que havíem anat a fer a la Xina. Al final vam arribar a un mercat nocturn, el Mercat de Donghuamen, conegut per les seves “delícies” culinàries que ofereix … Ja havíem sentit parlar d’aquest mercat però estant allà ens va semblar molt més impactant! Nosaltres pensàvem que era una cosa fet per entretenir els turistes però la quantitat de gent -xinesa- que menjava aquestes coses que per nosaltres són tan rares era enorme!
Un cop vam haver visitat el mercat de Donghuamen, ens vam anar directes a l’hotel, però abans, vam comprar unes galetes i uns pots de fideus instantanis per sopar alguna cosa a l’habitació. A la petita recepció de l’hotel, quan havíem anat pel migdia, havíem vist que organitzaven visites a la Gran Muralla cada dia, així que ens vam apuntar a una que anava al tram de Mutianyu (Badaling, el més comú, és un desastre de gent, i la caminada entre JingShanLing i Simatai la vam descartar per la calor i perquè hagués requerit gairebé tot el dia sencer). La possibilitat de poder anar directament a la muralla i tornar en un transport ja contractat ens va facilitar molt les coses, ja que si no, hauriem d’haver agafat tren y dos busos fins a Mutianyu. Havíem de ser a la recepció a les 8 del matí del dia següent així que ràpidament ens en vam anar a l’habitació, vam sopar i no vam trigar ni deu minuts en adormir-nos … Havia estat un dia esgotador, però ben aprofitat tot i la pèrdua de temps a l’aeroport!

Us deixo amb algunes fotos del mercat nocturn de Donghuamen:

Escorpins.


Altres insectes…


Cors, ronyons i testícles!


Pell de serp; algú en vol? Uix!


Estrelles de mar. Ja em direu com carai es menja això tan sec! Perque no les bullien…


I fins aquí el primer dia a la Xina!

Espero que us hagi agradat i si algú té algún dubte, no dubtaré en contestar-lo tan bé com em sigui possible.

Viatge a Xina i Hong Kong ’09. Capítol primer: Vols Barcelona – Amsterdam – Beijing

Era un dijous més a la vida de la gent, però era dijous més especial de la meva vida: me n’anava a la Xina! Mai a la meva vida estaria tant de temps fora de casa viatjant (una mica més de dues setmanes) i molt menys tan lluny! Estava súper emocionat!
El dia anterior ja havíem carregat l’equipatge al cotxe de la meva tia, que ens anava a portar a l’aeroport. Vam sortir de casa a les 9:00 del matí. A Granollers, era dia de mercat. Mentre anàvem fins al garatge, travessant les parades del mercat, pensava en com de diferents serien allà. Xina seria un somni complert.
A les 10:30 del matí vam arribar a l’Aeroport del Prat, ens vam acomiadar i vam anar directament a facturar l’equipatge. El nostre vol sortia a les 12:05 del matí amb destinació a Amsterdam Schiphol.
Entre que vam passar els controls i tot el merder, ens vam presentar a la porta d’embarcament a les 11:15, uns minuts abans d’embarcar. A les 12:05, amb puntualitat suïssa enlairem. Enrere deixàvem allò conegut per experimentar l’agradable i alhora excitant sensació del que ens és desconegut.
Vam arribar a Amsterdam 2 hores i quart després. El vol fins a Beijing de KLM no sortia fins a les 18:30 de la tarda, així que ens ho vam prendre tot amb molta calma. Vam menjar alguna cosa i vam esperar fins que a les 17:45 van obrir la porta d’embarcament. Durant l’espera, vaig rebre la trucada de la Xell, que acabava de veure el capítol en el que sortiria per primera vegada a El Cor de la Ciutat. Li havia agradat, i jo no l’havia vist… Vam decidir comprar una hora d’Internet per 5 euros i vaig aprofitar per parlar amb ma mare per l’Skype. També vam poder tenir temps per mirar algunes dades sobre el temps de Pekín o botigues on haviem d’anar (a comprar material per aprendre xinès). Finalment, vam pujar a l’avió més gran al que mai havia pujat, un Boeing 747-400, de dues plantes! ENORME!

Una altra curiositat que em va fer molta gràcia va ser que cada avió (els Boeings 747-400 de KLM) estaven batejats amb el nom d’una ciutat (el de la foto és Atlanta) però en el que vam volar es deia México City, i amb tota la pesca de la Grip Nova, no semblava molt adequat… Ja veureu que sembla ser que els xinesos són hipocondríacs (ho veureu quan vagi avançant el diari).
Les 10 hores de vol no es van fer gens pesades. Vaig estar amb l’iPod escoltant música (no us passa que a cada viatge li poseu una banda sonora diferent? A mi si!) Només vaig poder dormir un parell d’hores, però bé … L’endemà estaríem a la Xina! Buf! Quina emoció!
El paisatge des de la finestreta era xulísim! Van passar per una zona de grans llacs i un gran riu, suposo que era el Volga. El sopar; fastigós! El millor de l’últim sopar occidental en força temps van ser els coberts! Eren uns coberts de plàstic superxulos i superresistents i els vaig decidir agafar per si de cas durant el viatge! (només us dic que em van anar de conya i que em van salvar d’algún compromís!)
El pitjor del vol va ser que ens vam asseure jo i el meu pare en una fila de tres però a la finestra. El seient lliure de la nostra fila que dóna al passadís (en aquest tram de l’avió -davant- només hi ha un passadís perquè, al tenir dues plantes, la cabina dels pilots és a la segona i s’aprofita tot l’espai de la primera planta fins al morro, amb el conseqüent estretament i desaparició d’un passadís) hi havia un home gran d’uns 65 anys que anava amb bastó i, al pobre, li costava horrors aixecar-se. Vaig estar gairebé dues hores pixant-me viu per no fer-lo moure, pobre … Però al final, ja no vaig poder resistir. El millor de tot és que després em vaig posar a parlar amb ell (el meu pare ja s’havia adormit) i em va explicar que anava a Beijing per negocis i que era Holandès … etc.
Un cop l’avió ja estava totalment en silenci, vaig decidir, per voluntat pròpia, posar-me a dormir, doncs sabia que el primer dia a Beijing l’haviem d’aprofitar molt i per tant, acabaríem morts. Així que em vaig posar còmode, em vaig posar els taps a les orelles, l’antifaç als ulls, la mata sobre del cos, i em vaig adormir… [continuará...]

Al proper capítol: Arribada a Beijing, on vam perdre tot el matí degut als controls especials deguts a la Grip A a dins l’avió, i primer dia de visita a la capital de la República Popular de Xina.