Ya hace algunos días que me encuentro en ruta de este viaje que no sé a dónde me va a llevar ni hasta cuando. Es por ello, que me siento un poco más cómodo al pensar que no tengo ninguna obligación y que en todo momento, podré hacer lo que quiera. Es curioso, jamás había sentido esto en ningún otro viaje. Será seguramente que el virus on-the-road ya se ha empezado a esparcir por mi cuerpo.
Es una tranquilidad omnipresente la que siento durante el día a día. Sé que me puedo permitir el lujo de descansar, de relajarme, de ni siquiera salir a la calle, de hacer paseos cortos en vez de tutes de día entero. Es algo nuevo para mi, y de momento, me gusta.
Pero a parte de estas sensaciones, estoy seguro de que lo que realmente esperáis es que os empiece a contar cuáles han sido mis experiencias en los países Bálticos, o más bien dicho en las capitales de las Repúblicas Bálticas.



