No tengo ninguna duda de que el viaje que estoy realizando (y cuyo final siento cada vez más cerca) me va a marcar de por vida y jamás lo voy a olvidar. Son muchas las experiencias que gota a gota han ido llenando mi ser de sabiduría y conocimiento, el mismo día a día de una vida nómada me ha ido moldeando a medida que han ido pasando los meses.
No obstante, ha habido momentos en esta aventura que el gota a gota se ha intensificado hasta límites insospechados, y pareciéndose más a un chorro a propulsión, ha llenado varios litros de conocimiento en tiempo récord. El precio de lo extremo.

Y en Sulawesi viví una situación como esta, una situación que desamuebló mi mente, que la removió, la sacudió y tal y como había venido, se volvió a ir dejándolo todo en un orden diferente.




