Sobre las 3 de la madrugada, el autobús detuvo su paso y nos dejó en el medio de la nada, en un cruce de caminos en el que se notaba una frescura anormal en esas tierras asiáticas. Se notaba: estábamos a punto de llegar al Lago Inle.

Había oído sólo cosas buenas de ese lugar, así que la alegría era infinita, y mucho más viniendo de la caótica urbe de Mandalay. Necesitaba naturaleza, campo, sosiego, ruralidad… y no había duda que el Lago Inle era el lugar en el que encontrar todo esto.
Tras pagar un peaje de 5 dólares para poder acceder hasta la localidad de Nyaungshwe, que es el centro turístico del lago por excelencia y donde se encuentran la mayoría de alojamientos y restaurantes, y de buscar a esas intempestivas horas un lugar en el que pasar la noche, me puse a dormir a las 4 y media de la madrugada.

Pasé 3 días más en el lago Inle y todos ellos sin excepción me encantaron. Estuve dudando durante varios días antes en hacer un famoso trekking que te permite llegar hasta él desde Kalaw en 2 días, pero finalmente, preferí alargar mi estancia en el Lago y disfrutar relajadamente de mis últimos días en Myanmar.

Así pues, a la mañana siguiente empezó el espectáculo que tanto me atrapó durante todos esos días. Misteriosamente, la luz ya era diferente, pronosticaba que ese no iba a ser un lugar más en el viaje. Iba a ser el lugar. Y no precisamente por el lago, si no por sus gentes y el color que desprendían.

Aún no me lo acababa de creer, pero me parecía que por enésima vez en Myanmar, en ese lugar el tiempo no tuviera importancia alguna. Se había detenido, o aún más, se había extraviado y nunca había regresado.

La gente caminaba con parsimonia por las calles de tierra del pueblo, vestían ropas tradicionales, iban maquillados con thanka (mujers y niños) y se dedicaban a cargar con verduras, animales o cualquier tipo de objeto que pudiera ser vendido en el mercado, al que llegué en un estado de embriaguez por todo el colorido que estaba desfilando delante de mi.

Pero como me temía, el espectáculo no cesó. El mercado era un festín de actividad, de vida, de alegría y sobre todo y de nuevo, de color. Los productos principales eran los vegetales, pero también, y como novedad, el pescado era el segundo protagonista, y es que pese a que aún no lo había visto con mis propios ojos, el Lago, el famoso Lago Inle, estaba muy cerca.


Al día siguiente llegó el momento de salir a descubrirlo y como no podía ser de otra forma, lo hice en una pequeña barca motorizada que me llevó a mi y a mi amiga malaya a través de los recovecos del Lago durante un día entero.

La misteriosa bruma que cubría la mañana, hacía del lugar algo casi imposible. No parecía existir nada más que nuestra embarcación y un mundo sin fronteras grisáceo. Ni siquiera se disimulaba un horizonte en la lejanía, ni tampoco una diferenciación entre el cielo y el agua. Todo era lo mismo; todo excepto nosotros, intrusos en ese mundo casi perfecto de tan simple.

Poco a poco, el día fue avanzando y con el, en el cielo empezó a adivinarse un modesto azul. Tras éste, apareció un sutil horizonte y el él, comenzaron a surgir pagodas, campos sobre el agua y casitas sobre pilotes de madera. Parecía imposible pero en aquel lugar había mucha vida.


Estuvimos recorriendo el lago durante horas y horas, parando en mercados y en algún que otro taller de artesanías (ni aquí se libra uno) y sin duda, la exceperiencia acabó resultando magnífica.

Una de la cosas que más me sorprendieron es la extraña forma que tienes los pescadores de cazar a sus presas, con unas típicas jaulas hechas de red en la que los peces entrar pero no salen. Muy curioso.

O como los habitantes que viven sobre el lago en casas que parecen flotar, cultivan tomates y otros vegetales en el medio acuático.
Nuestra última parada fue de lo más bizarra. El famoso templo de los gatos es una enorme templo de madera en el que los monjes conviven a diario en una relación casi simbiótica con centenares de gatos que se pasean a sus anchas por todo el templo, incluidos los sagrados altares. Tal es la normalidad, que incluso se les ha domesticado y son capaces de dar saltitos y cruzar un aro brincando.

Pero como ya os comentaba desde el principio, nada de esto fue lo que realmente me enamoró del Lago, fue algo muy difícil de explicar ya que no es nada en concreto.

Hay lugares en los que llegar y te sientes bien, la energía fluye calmada y parece que los problemas estén tan lejos que te das cuenta que es mejor olvidarlos. Un remanso de paz que pese a ser turístico, no tiene punto de comparación a la vecina Tailandia. Tan cerca pero tan lejos…

Pasaron un par de días más y al final llegó el momento de despedir ese lugar que tan dentro me había llegado. Pero a la vez, la despedida del Inle suponía prácticamente la despedida de Myanamr. Sólo me quedaba tomar un autobús de 16 horas de vuelta a Yangoon y coger, justo al llegar, el vuelo de regreso a Bangkok.

Mi paso por el país se había reducido a 4 lugares en poco menos de dos semanas de tiempo. No obstante, a pesar de pasar casi de puntillas por Myanmar, soy consciente de que pocos países han tenido en mi un efecto tan demoledor y impactante.

Para mi, Myanmar ha sido un antes y un después en este viaje y en mi vida. Para seros sinceros, antes de ir tenía algo de temor, algo de miedo (un miedo, por cierto, inexplicable), pero al regresar a la “civilización” (entiéndase, como mundo conocido y fácil) me di cuenta de que todos esos miedos dejaron de existir en el mismo momento en que el avión aterrizó en Yangoon el primer día. Fui con miedo y volví con amor, con mucho amor y mucha simpatía hacia un país que me había enseñado miles de cosas cada día.

Lo pienso y me cuesta encontrar más palabras para describir qué fue para mi Myanmar o Birmania, Birmania o Myanmar. Y creo que la única palabra que me viene a la cabeza es humanidad.
Lo constato, sí. Myanmar es pura humanidad. Y sus gentes, más humanas que en cualquier otra parte del mundo. Gracias y suerte. Creo que os llevaré mucho tiempo en el corazón.

PD. Y de nuevo, las fotos que jamás harán justicia a un lugar como el Lago Inle, aquí.






Bonito post sobre un impresionante pais. El lago y sus alrededores deben de ser todo un encanto, poder sentir el calor, simpatía y humanidad de sus gentes debe ser una gran experiencia personal.
Grande las fotos, como todas las de este fantástico viaje.
Un saludo!!
Muchas gracias Octavio! El lago es… el lago es.. Uf, el lago es INDESCRIPTIBLE. Pero como dices, es la gente la que lo hace tan especial, por que de lago, he visto de mucho más bonitos que este, por supuesto….
Un abrazo amigo
Blai!!!
No me extraña nada que Myanmar te haya dejado huella….por todo lo que nos has contado…es de entender que lo haya hecho!!!
Vaya colorido..y vaya caras de alegría…de paz…no como en Europa..que estamos todos “amargados”…ajjaj….sin duda nos queda mucho que aprender!!!
Precioso el lago Inle….y sus pescadores…precioso todo…Sin palabras me quedo!!!
Muchas gracias por contarnos lo que ves…porque viajamos contigo!!!
PD: Qué tal en Kyoto???? Disfruta!!!!
Un abrazo!!!!!!!!!
Marta
Muchas gracias a ti por estar siempre allí ehhe!
Pues qué más te puedo decir que no hayas dicho ya tu en el comentario… Myanmar me ha dejado una huella muy profunda en mi mismo, de verdad. Casi tanto como India, pero de maneras muy distintas.
Por Kyoto fenomenal, adoro esta ciudad. Pese a ser una gran urbe, en 10 minutos caminando te puedes escapar a un jardín o un barrio lleno de misticismo y calma… Genial, ya os lo contaré!
Un fuerte abrazo!
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Blai, sabía que el teu pas per Myanmar sería molt especial per a tu, però també ho ha estat per a mi gràcies a les teves descripcions i magnífiques fotos.
Petons i abraçades!!
Moltes gràcies per les teves paraules MªMercè! Me n’alergo que hagis pogut gaudir-ne si és així , de debò que em fa molt feliç! I per cert, fins ara, més o menys no t’he preguntat massa coses sobre els meus destins, però com ja saps, ben aviat s’aproxima una aventura dins de la aventura en la que m’hauràs de donar força consells hehe
Una forta abraçada i estem en contacte, val? Petons!!!
Consells d’una “mindungui” al teu costat?
Faré el què pugui!!
Més petons i abraçades!
Enhorabuena por las fotos! A nosotros Birmania también nos dejó impresionados, sobre todo las sonrisas y el carácter de las personas. Ya estamos deseando volver!
Felicidades!
Muchas gracias por el comentario Gaby!
Antes de nada, deciros que admiro vuestro viaje! MUCHO! Os conocía pero por razones que no recuerdo nunca os comenté en el blog, vaya desastre!
Y ya que también habéis estado en Myanmar… Qué más decir?! Si sabéis perfectamente a lo que me refiero… Un país impresionante.
Un abrazo amigos!
Cómo me arrepiento de no haber escogido Myanmar
No hombre!!! ya habrá otra oportunidad, no lo dudes!
Además, como ya te comenté, pienso que quizás es un país un poco complicado para hacerlo con un chavalín tan pequeño. Aunque me da a mi, que con todo lo que está viviendo, Teo se va a convertir en un gran viajero que tan pronto como pueda, os empezará a pedir más y más aventuras. Le estáis abriendo las puertas al mundo y es algo que mis padres hicieron conmigo y que siempre les agradeceré.
Un abrazo Pau!
La verdad que las fotos son increíbles, no me extraña que te haya gustado tanto el país. Un abrazo.
hehe Pues sí, realmente pienso que para un fotógrafo es el país ideal. Color, historias, vivencias, gente asombrosa… Un gran mundo de posibilidades!
Muchas gracias Adela (o debería decir suertuda! ehhe)
En verdad se ve que tiene un gran colorido!! Y qué curiosa la manera de pescar en el lago!!
Saludos
Es muy curioso, la verdad! Y oco más puedo decir del colorido de un país que tiene el color como bandera.
No sé si es porque a India fui en época lluviosa, pero tengo la sensación de que Myanmar, al menos en mi caso, era mucho más colorido. Quizás India la vi gris y marrón por culpa del monzón…
Un fuerte abrazo!
Myanmar es un país muy especial: la pagoda Swedagon, Bagan, el lago Inle….. pero sobre todo su gente maravillosa que se merece todo lo mejor. Conociendo tu blog, sé que volverás a este impresionante país.
Las fotos son muy buenas como siempre
Pues yo coincido contigo en lo que has dicho. Myanmar tiene joyas indiscutbles pero quizás, lo que lo hace tan y tan especial es su gente de sonrisa infinita… Una maravilla!
No lo dudes, intentaré volver tan pronto como pueda!
Un abrazo y gracias
Tremendas fotos
uno de los sitios que me quedan por conocer de Asia y que me muero de ganas de hacer. Me habian dicho que el lago Inle era espectacular y ahora vo porque.
unas fotografias increibles
felicidades crack
Muchas gracias amigo!
Pues no dudes que si te apetece volver al Sudeste Asiático y conocer un país que tiene lo mejor de éste pero con una identidad muy diferenciada, ve a Myanmar!
De nuevo muchas gracias y un abrazo!
Myanmar es unico, es autentico, es la verdadera asia. Nosotros nos hemos quedados atrapados en el lago inle, demasiado bonito para dejarlo jeje… así que las 2 noches planificadas se han transformado en 3,4,…
)) una de las mejores experiencias de todo el viaje!!
esperemos que japon te guste…vaya seguro que si! y la proxima vez que vas a myanmar, pq sabemos que volveras, haz el trekking…increible aunque a mi me tocó embarrarme del todo!
Qué os voy a decir chicos si ya lo sabéis perfectamente….
Me ocurrió lo mismo en Bagan i en el Inle. En realidad, tenái planeado visitar más lugares de Myanmar, pero entre que en Bagan me estuve 4 días y medio y en el Inle otros tantos… Pero bueno, mejor poco y bien que mucho y mal visto.
ara la próxima me apunto el trekking, aunque alguna gente me dijo que de tan famoso ya no es muy auténtico. Quizás en Hsipaw si es mejor… No lo sé…
Un fuerte abrazo chicos, y ahora, después de Filipinas para dónde váis?! Ya no os quedan países en el Sudeste Asiático! haha
Voy leyendo cada publicación sobre este país y mas ganas me da de ir a visitarlo, con esos colores, la gente y lo autentico que parece todo debe de ser un espectáculo para tu ojo fotográfico jeje….. un saludo
Así es Laura, es un país maravilloso en el que te encuentras bajo magia en todo momento. Una experiencia que va mucho más allá que un simple viaje turístico…
Muchas gracias y un fuerte abrazo!
Hola Blai, llego leyendo tu blog poco menos de 1 mes, y me tienes atrapado.. Me gusta mucho la manera en que escribes, por eso ahora entro todos los dias al blog a ver si cargas algo nuevo.
Obviamente comparto esta enorme pasión que es el viajar, recién empezando y con poco dinero, pero bueno, ya en el futuro podré hacer viajes que demanden mas gastos, no se cómo haces.
Por sierto, soy de Argentina, y pasaré siempre que pueda a comentar tus relatos, sigue así.
PD: las fotos que sacas también son geniales, te felicito!
Hola Mariano, bienvenido!
Muchas gracias por tus palabras, me hace mucha ilusión saber que te gusta la forma que tengo de escribir.
hehe La verdad que en tema de dinero, para todos es diferente pero realmente viajo optimizando cada euro que tengo, pues como te puedes imaginar, para un joven de 19 años como yo el dinero no es nada fácil de conseguir… Ni sobra! ahha
Muchas gracias y aquí te espero con los brazo abiertos!
Un fuerte abrazo!
Al no ser un país de los más abiertos al turismo (al menos eso es lo que se piensa, pero luego no es así como se ve en tus relatos) da un poco de miedo el introducirse allí por lo que te puedas encontrar, pero visto lo visto hay que ir a Myanmar y conocerla, porque merece mucho la pena
Pues sí, en realidad Myanmar es más turístico de lo que parece, aunque está claro que no tiene nada que ver con la vecina Tailandia. Así que don’t worry, que visitarla es bien fácil!