Monthly Archives: February 2012

Decir adiós cuesta; y mucho. (Actualización y reflexiones de este viaje)

Hoy es mi último día en Luang Prabang, y prácticamente también el último día en este maravilloso país que es Laos.

Con esta, ya son dos las veces que he estado en este país del Sudeste Asiático que tantas diferencias tiene con sus vecinos: Tailandia, Vietnam, Camboya y China. Un país único, en un enclave único, con una gente única y con una ciudad única: Luang Prabang.

Y es que como ya sabréis, mi paso por Laos en esta aventura se ha limitado simplemente a una semana de descanso y de recuperación de fuerzas en esta ciudad declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Atardecer en el Mekong, Luang Prabang

Y estaréis pensando… ¿Y este, no estaba en Yunnan? ¿No decía que nos iba a enseñar lugares de China?

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Postales desde Yunnan. La guinda del pastel.

Llegaba al último destino de mi odisea por China. Después de recorrer miles de kilómetros de norte a sur, desde la congelada Harbin, hasta Chengdu, pasando por Beijing, Shanghai y Hangzhou, llegaba al sur, llegaba a Kunming, llegaba a la provincia de Yunnan.

Y con ella, sentía de nuevo, que mis objetivos y mis sueños se iban cumpliendo a cada paso, a cada kilómetro.

Grandes días los que pasé allí, grandes vivencias las que tuve y grandes personas las que conocí.

Sin duda, un lugar mágico, de cuento de hadas, de marcadas tradiciones, de impresionantes paisajes. Una tierra que ha sido una guina final insuperable para una aventura en el país más poblado del mundo.

Yunnan ha sido, sin ninguna duda, el lugar que más me ha gustado de esta peripecia china, y pronto, muy pronto, os mostraré algunas de las cosas que tiene para mostrar.

¡Estad atentos!

PD. He añadido un mapa con mi recorrido actualizado en la sección “Mi ruta” que iré renovando a medida que mi viaje vaya avanzando.

Pinceladas de Sichuan. Tradición en su estado máximo.

Como ya os comenté en el post anterior, mis mayores aspiraciones en China, eran, a parte del Festival de Hielo y Nieve de Harbin, la provincia sureña de Yunnan. No obstante, el viaje desde Hangzhou hasta Kunming, capital de dicha provincia, parecía algo tan maratónico (38 horas, algo a lo que realmente no estaba dispuesto), que decidí fragmentarlo y hacer una breve parada de 4-5 días en la provincia de Sichuan, en concreto, su capital y los alrededores.

Así fue como llegué a Chengdu una fría y húmeda mañana. El tiempo, como véis, seguí sin acompañarme en absoluto, el frío húmero de Chengdu penetraba hasta lo más fondo de los huesos, y deseando estaba de proseguir mi viaje hacia el sur, hacía Kunming, la llamada con mucho acierto, ciudad de la eterna primavera.

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Corrigiendo el rumbo. De por qué escapé de Shanghai y acabé en Hangzhou.

El tren, redujo su velocidad y acabó estacionándose en uno de los andenes de megalítica estación de Hongqiao, una de las muchas con las que cuenta Shanghai.

En el fondo, estaba muy emocionado de regresar a una ciudad que en mi primera visita a China, me había fascinado. Y esta vez, no como la anterior, lo que verdaderamente pretendía, era vivirla de cerca. Obviar muchos de los lugares turísticos y simplemente, salir a la calle, a cualquier calle, a descubrir como es la vida allí.

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Postal desde Shanghai. ¡Déjame respirar!

Me ahogo. Y no precisamente (o únicamente) por la contaminación de la gran urbe que es Shanghai. Mi agonía no la producen los humos de los coches, ni el gentío que cada vez me encuentro a la salida del metro de People’s Square, ni incluso las densas nubes que cubren cada día el cielo en la ciudad más próspera de China. No.

Lo que mee ahoga es querer ser siempre más. El más alto, el más bajo, el más grande, el más bueno, el más rápido, el más colorido… Shanghai es competencia, Shanghai es incansablemente emprendedora. Demasiado, a mi gusto. Vive a un ritmo al que no he sabido adaptarme, o al que quizás, no quería adaptarme.

Quizás me equivoqué al venir aquí, ¿acaso esperaba encontrar la relajada paz de la China rural? Claro… Mea culpa. No obstante, con cada fallo; una solución. En este caso, con nombre propio: Hangzhou.

De esto y mucho más, ya con oxígeno en los pulmones, la semana que viene, como siempre en su blog amigo, señores!