Primeros pasos en los Bálticos (y II)

Tras los días que pasé en las capitales de Lituania y Letonia, Vilnius y Riga respectivamente, tocaba seguir mi camino hacia el norte para visitar la que sería la tercera y última capital báltica, Tallinn.

Tenía ganas, muchas ganas de llegar a ella y de al fin poderla conocer después de varios intentos fallidos de organizar una escapada de fin de semana low cost. Me habían hablado mucho de ella y eran muchas las voces que gritaban que era una de las mejores ciudades europeas para ver. Sin embargo, también había escuchado cosas como que estaba demasiado preparada para los turistas o que en el fondo, era muy artificial.

Así que con esta incertidumbre de no saber exactamente qué me iba a encontrar, llegué a la Tallinna Bussajaam, la estación “central” de autobuses, y pongo central entre comillas ya que está a casi 2 kilómetros del casco antiguo.

Lo primero que sentí al bajar del autobús fue el frío, mucho más intenso que el que había tenido los días anteriores. Estábamos a -2ºC a pleno día, así que a medida que me fui acercando al centro y el sol se iba escondiendo bajo el horizonte (bueno, así es como me lo imaginaba porque el sol, en los bálticos no lo vi ni un solo día), la temperatura iba descendiendo cada vez más rápido.

Viernes noche en Tallinn. Fiesta. Y es que jamás de los jamases hubiera pensado que Tallinn fuera una ciudad tan animada. Hubo fiesta por todas partes hasta las seis de la madrugada, y con ella, todo tipo de historias. Desde estudiantes de erasmus de fin de semana en la capital estonia hasta rusos de vacaciones, pasando por simples caminantes borrachos sin rumbo alguno. Interesante fauna la que había por allí.

Yo aproveché para socializar un poco con los compañeros del albergue y hasta las 6 y pico no me fui a dormir con lo que al día siguiente costó levantarse a una hora razonable para conocer la ciudad.

¿Y qué decir de ella si ya está todo dicho? Fantástica, encantadora, coqueta, abarcable, tranquila, agradable, cariñosa, acogedora, turística… Y mil adjetivos más que ahora no se me ocurren; todos ellos positivos.

Si dijera que me gustó me quedaría cortó. Mi atracción con esta ciudad fue más allá del simple agrado. Fue un alivio. Como sabéis, ni Vilnius ni Riga me habían llegado muy hondo en el corazón y si las ciudades con cierto estilo soviético ya de por si son grises, el hecho de no encontrar color ni calor en ellas me estaba volviendo un poco loco. Pero en cambio, en Tallinn ocurrió todo lo contrario: color por todas partes, calor por todas partes. La gente sonreía, cantaba, disfrutaba de lo que hacía. O eso, o es que mi corazón me obligó a creer eso.

La cuestión es que Tallinn no tiene nada que ver con las demás capitales bálticas. Simplemente, respira a otro ritmo; late a diferentes pulsaciones.

Y sí. Sí que está preparada para el turismo –no quiero imaginarme como debe estar aquello en verano!- pero en ningún momento esto hace creer que en realidad el lugar no es auténtico. El lugar lo es, y mucho. Y prueba de ello son los fantásticos ejemplos de arquitectura medieval que conforman las murallas antiguas de la ciudad, apretujando un laberíntico centro histórico de casas de colores, iglesias (católicas y ortodoxas), torres y plazas.

El domingo por la noche la cosa se calmó y sólo hubo fiesta hasta las 2. Con la tranquilidad de tener las calles sólo para mi salí a dar una vuelta nocturna. Qué calma, qué paz, ¡qué frío!

Creo que Tallinn me ayudó mucho. Me cargó las pilas para lo que me venía por delante, Rusia. Supongo que el hecho de disfrutar tanto de la ciudad me hizo volver a ver que pese al frío, a la nieve y a lo incómodo de viajar en esta época por estos países, merece absolutamente la pena.

Y con estas pasé otro día más en Tallinn, relajado, agradecido, sereno. Era momento de comprender que me despedía de la verdadera esencia europea ya que mi próxima parada, San Petersburgo, sabía que lo que me iba a encontrar era muy diferente al funcionamiento europeo. Rusia es un continente aparte. Muy aparte. Muy único, muy endémico y muy orgulloso de serlo.

Esa noche tomaría un autobús nocturno desde la estación “central” de buses que me llevaría hasta la frontera rusa y hasta la primera ciudad importante, la tantas veces llamada joya de los bálticos. ¿Realmente merecería San Petersburgo este potente calificativo? No tenía ni idea, y a eso iba, con miedo (sí, lo reconozco, volver a Rusia me daba mucha impresión y temor), incertidumbre y muchas ganas de descubrir.

¡Nos leemos desde San Petersburgo, amigos!

Si quieres ver más fotos de Tallinn, puedes hacerlo aquí con la tranquilidad de que el frío no te llegará.

18 thoughts on “Primeros pasos en los Bálticos (y II)

  1. Helena

    Me alegro de que esta ciudad te gustara más… La verdad es que a pesar del frío, verla así de vacía y con nieve le da un encanto especial. Yo tengo muchas ganas de conocerla.
    Seguimos pendientes de tus aventuras.
    Un sludo ;-)

    1. Blai Post author

      Gracias Helena! No te arrepentirás en absoluta si vienes hasta aquí, de verdad. A mi en el fondo me asustaba encontrarme con una turistada pero en absoluto… Es bellísima!

      Un abrazo!

  2. Octavio

    Magnifico post , y magníficas fotos, precioso lugar Tallin. Leerte ha hecho que volviera a pensar en ella, siempre quise visitarla y me lo estas allanando para hacerlo.
    Gracias por compartirlo.
    Cuidate mucho y saludos.
    ??????????????????? ya que no los tienes.

    1. Blai Post author

      Muchas gracias por seguir mi aventura Octavio! (y por los soles también xD)

      Pues te dogo lo mismo que a Helena, ven que te va a encantar! MUCHO! Es de lo mejor que he visto en Europa en los últimos años, de verdad… Me atrevería a decir que me ha gustado más que Praga! (que son palabras mayores…)

      Un abrazo y de nuevo, gracias! :)

  3. Babyboom

    Por lo menos la cosa fue mejorando, la verdad es que creo que me encantaría la ciudad por las fotos que has puesto pero como bien dices, es difícil encontrar un vuelo low-cost para allá así que me esperaré a ver si bajan. Sigue disfrutando de tu viajecillo. Un abrazo. ;-)

    1. Blai Post author

      Muchas gracias Adela!

      La verdad es que en más de una ocasión he encontrado algo a buen precio (suertudamente, claro) y por fechas o lo que sea… NADA. Me alegro de haber podido conocer estas ciudades durante el inicio de mi viaje, de verdad…

      Un fuerte abrazo!!

  4. Alan

    Interesante la ciudad, y creo que con ryanair se puede llegar bastante barato.

    Suerte en San petesburgo, auguran temperaturas muy muy bajas!

    1. Blai Post author

      Muchas gracias amigos, de eso se trata, de contagiar el espíritu viajero! hehe Si lo he conseguid me doy por satisfecho!

      Un abrazo!

    1. Blai Post author

      Hehe… Casi ni yo me lo explico, pero pronto os lo contaré. Simplemente hay momento en que el corazón tiene que mandar por encima de la razón, no cres?

      Un abrazo!

  5. Alberto (notas de un viajero)

    Pero que bonita es Tallin!!!! a mi me encantó cuando esto. Aunque la imagen que tengo de ella es en verano, me encantaría ver esas callecitas medievales llenas de nieve.

    Por cierto que ricas las almendras del puestecillo de la calle… ñam ñam.

    Un abrazo Blai y cuidate por Rusia, espero que te traten bien…

    1. Blai Post author

      Sí? Es que no me extraña que te gustara, es preciosa! Y en invierno está de bonita…

      A mi también me gustaría venir en verano, estas ciudades tienen que cambiar tanto entre las estaciones…

      Gracias y un fuerte abrazo Alberto!

  6. ANRAFERA

    Gracias por acercarnos estos lugares tan encantadores. Detallistas y visuales fotografías.
    Enhorabuena y espero te vaya todo bien.
    Cordial saludo.
    Ramón

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