Probablemente de aquí dos meses justos llegará el momento en el que diga adiós a mi tierra para unos cuantos meses. Y digo probablemente porque como muchos ya sabréis a través de las redes sociales, esa fecha que ya tenía marcada como segura, el 18 de enero, vuelve a ser simplemente una predicción.
Todo esto es debido a un mail que Ryanair me envió hará cosa de un par de semanas como mucho. En él, me comunicaban que el vuelo que me tenía que llevar desde Girona hasta Tallinn quedaba anulado para siempre. ¡ZAS! La primera y en la boca… Empezamos bien, me dije…

Imagen de Photo Monkey
Por suerte, Ryanair ya me ha devuelto el dinero íntegro de la compra (45€) aunque ahora me vuelvo a ver sin nada entre mis manos que me confirme la aventura (es una cuestión psicológica, más que nada). Además, todo lo que estoy viendo es más caro que 45 euros, por lo que aún no sé si voy a volar a Tallinn, a Helsinki, a San Petersburgo, a Riga, a Murmanks, a Vladivostok o a Lima… (me he pasado, claro está). Lo que si está claro es que tendré que utilizar más cantidad de presupuesto para llegar hasta allí.
Por otra parte, lo que sí es ya mucho más necesario es toda la burocracia que el viaje requiere. Y entendiendo burocracia como arreglar cosas para el viaje, pero también cosas para el no-viaje, es decir, arreglar cosas de aquí, cosas que tengo que dejar listas antes de partir. Y a todo esto, la salud, y el dinero, y el equipaje, y… ¡Madre mía!
A modo de resumen, os muestro los temas de los que tengo intención de ir hablando en este período pre-viaje. Seguramente no lo haré en este orden, pero de este modo os sitúo a vosotros y sobre todo, a mi, que tengo un caos mental bastante importante.
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