Monthly Archives: November 2010

Recién llegado de Estocolmo

Como un pequeño pájaro que detiene el vuelo para reposar en la cornisa de una ventana y que al rato, se eleva de nuevo y sigue su camino de siempre. Esta creo que es una metáfora que puede simbolizar perfectamente nuestro paso por la capital sueca, un paso que ha sido una huida de la rutina que cada vez nos absorbe más y más. ¡Y qué huida! Estocolmo nos ha encantado a los tres, y por supuesto ni el frío ni el viento ni cualquier otro elemento de la naturaleza ha sido lo suficientemente fuerte como para vencer nuestras ansias de conocer los secretos de la ciudad.

Prefiero no contar mucho, pues tengo ya preparada una introducción a los dos relatos que van a servir para exponer el viaje con todo detalle, así que simplemente os doy las gracias a todos aquellos que habéis estado pendientes, que me habéis deseado un feliz viaje y a los que sé, que tendré detrás de la pantalla leyendo lo que fue un gran e intenso fin de semana en la que me atrevería llamar la Capital de Escandinavia.

Un fuerte abrazo!

Escapada a Estocolmo en marcha…

Llega de nuevo el momento. El momento de enfundarse las botas, de colgarse la mochila de los hombros, de dejar lo conocido para experimentar el placer de lo nuevo, de lo cambiante, de lo que aún nos queda por descubrir. Pese a que mi intención inicial siempre fue ir resumiendo el proceso que hemos seguido para preparar este viaje de corta duración, varias circunstancias (las mismas que no me permiten mantener el blog con la asiduidad con la que me gustaría hacerlo) no lo han hecho posible, así que solo queda despedirse, aunque en esta ocasión, la despedida sea solo un hasta luego, un hasta pronto.

Pese a la brevedad del viaje, que no es más que una escapada, las ilusiones con las que parto son realmente elevadas. Se dice mucho de Estocolmo, la capital sueca. “La capital escandinava más bella”, “Uno de los centros históricos europeos más especiales” y un largo etcétera para definir una ciudad que nos abrirá sus puertas mañana mismo a estas tardías horas.

Seguramente el principal protagonista del viaje será el frío, que alcanza los -10ºC fácilmente durante estos días, creando sensaciones térmicas de hasta -18ºC… Pero esto forma parte de la estampa navideña que tanto deseamos encontrar en estas tierras septentrionales cercanas al paralelo 60N.

En fin, que ganas no faltan y que ya tenemos pensados cuáles van a ser nuestros “musts” del viaje. Un viaje que, aunque corto, esperamos que sea muy intenso. Es por esto, que os pido por favor, que este fin de semana no me busquéis por casa porque…

¡ESTOY EN ESTOCOLMO!

 

PD: A la vuelta, no dudéis de que una crónica de esta corta escapada de 4 días va estar disponible en los próximos días. La intención es de hacer un breve recorrido en dos capítulos de las vivencias que tengamos y que esperemos sean muchas.

PD2: Como habréis notado, el ritmo del blog está bajo mínimos. La verdad es que este primer trimestre ha estado repleto de faena, trabajos y exámenes, así que la facilidad con la que podía escribir durante el verano se ha visto reducida a casi nada. Sin embargo, no desesperéis por que las crónicas de Laos y Camboya siguen en marcha y algún día u otro terminarán. Eso seguro. El próximo capítulo nos espera la bella Luang Prabang, así que a la vuelta de Estocolmo y tras los relatos del mini-viaje en cuestión, el Sudeste Asiático volverá a ser el protagonista en Una Vida en Mil Viatges.

Viaje a Laos y Camboya. Capítulo VI.

Amanecía un día más en el bello Laos. Un día que se presentaba largo y quizás un poco duro, un día en el que tendríamos que cubrir la distancia de más de 200 kilómetros que separan Luang Nam Tha del pequeño pueblo de Nong Khiaw, situado en el curso del río Nam Ou envuelto de picos kársticos que imponen a qualquiera que se asome a verlos.

Nuestro recorrido por el extremo norte de Laos empezaba a llegar a su fin, pues al día siguiente ya llegaríamos a la mítica Luang Prabang, algo que ya era más turístico y por lo tanto, alejado de la ruralidad y la impenetrabilidad  que caracterizan las tierras norteñas del país donde como vimos en el anterior capítulo, aún son habitadas por tribus de origen milenario.

No fue el día más intenso del viaje, eso seguro, pero lo que pudimos saborear al avanzar kilómetros y más kilómetros a través de paisajes que sobresalían en espectacularidad y belleza fue realmente placentero. Así pues, os animo a que nos acompañéis en estos dos días de larga travesia por tierra y agua hasta la antigua capital de Laos, la bella, mítica e inconfundible Luang Prabang.

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