10/07/2010 – Día 1. Barcelona – Istanbul – …
Una vez más, llegó el gran día. Habíamos estado esperando mucho tiempo la llegada del 10 de julio de 2010 y cuando sonó el despertador para anunciarnos que teníamos que partir hacia una nueva aventura, lo paramos como nunca antes habíamos hecho: con alegría y entusiasmo.
Las mochilas ya las habíamos dejado preparadas la noche anterior así que lo único que hicimos fue ducharnos, repasarlo todo por última vez y cerrar la puerta de casa.
Antes de dirigirnos a la estación de cercanías, nos despedimos de unos familiares y con aún más entusiasmo, nos echamos por primera vez las mochilas a las espaldas. No pesaban tanto…
Tras una hora de tren, llegamos al aeropuerto de Barcelona y nos encaminamos entre la multitud para montarnos en el “shuttle” que transporta a los pasajeros hasta la nueva T1.
Una vez dentro del aeropuerto, hicimos lo que todos sabéis: buscar el mostrador de facturación, facturar el equipaje, pasar el control, y esperar. Eso sí, el rutinario proceso de siempre nos dejó una agradable sorpresa muy inesperada. En la cola de facturación de Turkish Airlines, nos encontramos con dos antiguas maestras mías. En concreto, eran las primeras maestras que había tenido en P3. Qué casualidades! Lo más fuerte es que iban a coger el mismo vuelo que nosotros hasta Istanbul (se dirigian a Etiopía)… El mundo es un pañuelo!

Pues bien, una vez pudimos embarcar, nos acomodamos. Como curiosidad, a mi me tocó al lado de una pareja que parecían recién casados y ella, llevaba el polémico -en España- “niqab”. Fue muy curioso ver como se lo apartaba haciendo filigranas a la hora de comer…
En Estambul, teníamos un buen rato de espera, pues el vuelo a Bangkok no salía hasta las 23.35 de la noche. Por suerte -aunque no mucha- llegamos con un retraso de una hora y media. Nos despedimos de mis ex-maestras y mutuamente nos deseamos felices viajes.
Qué decir del aeropuerto de Estambul…! Si hace poco comentaba que adoraba los aeropuertos y que me parecían lugares muy interesantes, mi idea cambió totalmente, o al menos lo hizo en el concreto caso del aeropuerto internacional de Estambul Atatürk! Es uno de los aeropuertos más feos y más tenebrosos en los que he estado jamás… Muy agobiante.

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