4 de julio de 2009 – Visita a la Gran Muralla + segunda parte de Beijing (Palacio de Verano i Area Olímpica)
Suena el despertador. Son las 7 de la mañana. Nos duchamos, desayunamos y nos presentamos en la recepción del hotel para ir a la Gran Muralla (Madre mía qué ilusión!!!!!!). Allí, en la recepción, no había nadie esperando a nadie. Unos diez minutos mas tarde aparecieron una pareja danesa (que resultaron ser muy sosos i “raritos” xD) i el chico chino que nos iba a llevar a la Gran Muralla!
Así que nos montamos en una especie de micro furgoneta y nos embarcamos en uno de los mayores caos que he visto en mi vida(el mayor lo vería unos días después en la provincia rural de Guizhou…)! Madre mía! Cómo es el tráfico en Beijing en hora punta! Tardamos más de hora y media en salir de la ciudad, pero finalmente lo conseguimos!

Tráfico en Beijing

Gente cruzando por donde puede en el caos de Beijing.
….. 
Estuvimos hablando con el guía, yo le conté que estudiaba chino en España y entonces él empezo a decir cuatro tonterías en español como Hola, Adiós, Barcelona, Messi, Barça… Qué risas nos echamos con el guía! Pero era muy simpático, la verdad. Se llamaba, si no recuerdo mal, Han.
Durate el trayecto nos dimos cuenta de la otra realidad de China; la pobreza (aún no sabíamos lo que nos esperaba en Guizhou). Passamos por muchos pueblos destartalados, sucios y dejados de la mano de Dios… todo lo contrario que en Beijing. También nos dimos cuenta de la gran cantidad de fábricas que hay alrededor de la capital china. No me estraña que no vieramos el cielo azul ningún día en todo el viaje (bueno, excepto en Hong Kong). La verdad es que el problema de contaminación en China es muy grave y se nota. Sientes que el aire esta muy cargado, entre el calor y toda la contaminación. Para testificar esto, la Lonely de Beijing dice textualmente:
Utilizando la medida del número de microgramos de partículas de contaminación por metro cúbico, Beijing es la ciudad importante más contaminada del mundo. El nivel de Beijing es de 142 microgramos, comparado con las medidas de París (22), Londres (24) y Nueva York (27). La pauta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 20.
Finalmente, y tras un viaje largo, a las 11:30 de la mañana, más o menos, llegamos al tramo de Mutianyu. La verdad es que llegar es muy espectacular, porque aunque parezca impossible, no se ve la muralla hasta que no se llega a la base. Me refiero a que muchos pensaréis (como yo lo hacía) que aún faltarían 30 minutos para llegar y ya se vería la Muralla serpenteando por las montañas… Pues no!
El guía aparcó el coche en el parking y nos dijo que a las 15:00h estuviésemos allí para volver al hotel. Antes pero, fuimos a comer cuatro tonterías en un restaurante que había allí.
Había 2 opciones para alcanzar la Gran Muralla: la primera era hacer un trekking sencillito de una hora y media, y la otra, era la de subir en un cómodo y refrigerado telesilla. Nosotros nos decantamos por el teleférico, pues con el calor que hacía, subir durante 1 hora y media nos parecía una hazaña casi suicida…, así que compramos dos entradas con viaje de ida y vuelta en teleférico incluído por solo 40 yuanes; 4 €. Luego el guía nos las pagaría.
La sorpresa vino después, al ver el dichoso teleférico! Explicaban que lo habían inaugurado en 1930, y que desde entonces solo había habido 6 accidentes (claro, no contaban el que había ocurrido una semana antes de que nosotros fuéramos, cuando una pareja de japoneses murieron cuando su cabina se cayó a causa del fuerte viento… Por suerte, ese día, no hacía viento!).
El teleférico, que por cierto, subia a una velocidad sorprendente y se movia más que el Dragon Khan de Port Aventura, nos dejó arriba en las montanyas en un periquete. Tuvimos que subir todavía algunas escaleras pero finalmente, entramos en la Gran Muralla propiamente dicha. WAW! Nunca imaginé que sería tan espectacular! Es flipante, preciosa, increíble! Además, ese día había bastante bruma, por lo que la hacía mucho más enigmática! Sencillamente empezamos a andar y andar, y es que la mejor manera de descubrirla es pateándola.

Qué bonita es, ¿verdad?


La imagen que sirve de cabecera a la web. Sencillamente impresionante...

Y la niebla seguía subiendo, haciendo el paisaje aún más espectacular
Un breve paréntesis sobre La Gran Muralla
La Gran Muralla China o también llamada la Muralla de los 10.000 “li” (un “li” equivale a medio quilómetro), es una enorme construcción irregular que serpentea a lo largo del norte del país. Desde la enigmática frontera con Corea del Norte, la muralla se adentra más de 7.000 quilómetros hasta su fin en la aislada provincia de Xinjiang.
La muralla se empezó a construir hace más de 2.000 años, cuando la dinastía Qin (221-207 a.C.) unificó China y por lo tanto, trató de conectar las murallas de los antiguos reinos independientes para evitar que los “malos” nómadas de tierras mongolas entrasen en su querido y nuevo reino. Para lograr esta unificación de las murallas se necesitaron miles y miles de hombres que solían ser prisioneros, y más de 180 millones de metros cúbicos de tierra para crear la base de la muralla, aunque muchas leyendas afirman que otro de los “materiales” más usados para este fin fueron los huesos de los centenares de cadáveres de los obreros que murieron en la construcción de la que ahora es una de las 7 nuevas Maravillas del mundo.

Mapa cronológico de los diferentes tramos de la Gran Muralla
La muralla, que por aquel entonces no cumplía su función, pues como dijo Genghis Khan, “La fortaleza de una muralla depende de la valentía de quienes la defienden“; fue utilizada como una vía de transporte eficaz y como medio de comunicación gracias a los señales de humo que se hacían de torre a torre.
Durante la dinastía Ming (1368 – 1644) se hizo el esfuerzo de mejorar las condiciones recubriendo toda la muralla con ladrillos y planchas de piedra. El proceso duró más de 100 años.
Más tarde, durante la dinastía Qing (1644 – 1911) el estado de la muralla volvió a empobrecerse. También durante la República, la guerra con Japón y la guerra civil la muralla se vio muy afectada. Sin ir más lejos, los comunistas bajo los mandos de Mao Zedong instauraron el pillaje de los bienes que albergaba la muralla como algo habitual.
Actualmente la muralla ha sio restaurada y habilitada para el turismo en algunos puntos muy concretos y cercanos a grandes ciudades com Beijing, pero si uno se aleja de estas zonas, lo que puede encontrar de la Gran Muralla es un simple montón de tierra, pues los ladrillos son robados a menudo por los campesinos pobres de las zonas remotas.
Cerca de Beijing se encuentran varios tramos de la muralla visitables y cada uno ofrece posibilidades diferentes. Siendo el tramo de Badaling el más concurrido, en donde en verano se puede llegar a albergar tanta gente que la muralla ni se ve, otros tramos como el de Mutianyu, Simatai o Jinshanling, ofrecen una visión mucho más auténtica y menos visitada. Si yo tuviera que recomendar a alguien a qué tramo ir, sin duda le diría que fuera a Jinshanling y desde allí realizara una impresionante caminata de 10 quilómetros a través de la muralla hasta Simatai. No obstante, si no se dispone de tanto tiempo, recomendaría la opción que nosotros escogimos, la de Mutianyu, ya que, como podéis ver, parecía bastante auténtica y no había casi nadie.

Mirando al horizonte... Es una lástima que la gente pinte los muros.

La muralla, enterita para nosotros!

Y más fotos...

Un lugar increíble...
A nuestra sorpresa, no había casi nadie en la Muralla. Estaba vacía (como mucho llegamos a contar a un grupo de cuatro occidentales y tres parejas asiáticas en todo el rato que allí estuvimos). Pero por desgracia, había unos alemanes rodando una película bastante cutre y molestando a todos los que queríamos disfrutar de la Muralla. Se habían colocado justo después de una atalaya y allí estaban, como un grupo de ochenta y pico personas molestando con las cámaras y demás equipos electrónicos. Ah! Y por si esto fuera poco habían decorado ese trozo de Muralla como si fuera una boda! Qué lástima…
Por lo que ví, la escena mostraba a una niña (o digase súper-star que se creía una diva) que le pegaba un par de leñazos a cuatro chinos que la querían secuestrar. En fin! Un desastre del que salímos corriendo y avanzando por la Muralla, eso sí, claro, con el permiso del productor y el equipo de la peliculita para que no entrasemos en el plano! La verdad es que nos molestó mucho tener que pedir permiso para poder avanzar por esa maravilla que estaban ridiculizando con los lazos y demás parafernalias…

El "follón" desde fuera...

El "follón" desde dentro...
Anduvimos (y hicimos mil fotos) durante 2 horas, y aunque hubiésemos querido llegar hasta el final del tramo de Mutianyu, el calor no nos lo permitió. Suerte que llevabamos camisetas de recambio, porque creo que ese fue el día en el que más he sudado en toda mi vida! Qué calor! O más bien dicho… que bochorno!
Al final, dimos vuelta atrás rapidito para coger el telesilla (rezando, claro! xD) y llegamos a la base, donde, una cantidad abrumadora de vendedores y vendedoras (y camellos sacados del zoo! Sí, ya lo sé, parece un chiste pero en China las cosas son lo que parecen, no como aquí…) nos intentaron vender de todo, sobretodo cosas relacionadas con Mao. Les conseguimos esquivar y llegamos a la furgoneta donde estaba Han esperándonos, y también a la pareja danesa que parecía que nos les había gustado la muralla, porque tenían una cara de pocos amigos…

El teleférico de la muerte.... jaja!

En el marcadillo a la salida de la Muralla

Uno de los pasatiempos más comunes de China, las cartas.
Como sabíamos que llegaríamos temprano a Beijing, y queríamos ver el Palacio de Verano, a sabiendas de que no daba tiempo suficiente para ver también el Templo del Cielo, nos montamos otro plan para ver algo más de Beijing: la Zona Olímpica del año anterior. Así que nuestra inofensiva pregunta a Han para que, en vez de llevarnos al hotel, nos dejara en el estadio Nido de Pájaro (que pillaba de camino), se convirtió en un descuadriculamiento brutal para el chinito! Qué lío! Primero pensabamos que no nos había entendido… y a repetirle in english mil veces. Después supimos que sí lo había pillado pero decía que no podía, y después, por fin, lo aceptó. Pero tela marinera lo que costó…
Llegamos a Beijing (bueno sí, llegar a Beijing puede equivaler a estar a mas de 20 kilómetros de la plaza de Tiananmen, de lo enorme que es esa ciudad) y Han nos dejó en una avenida enorme y repleta de coches que conducía a la zona Olímpica.
Después de andar un rato, llegamos a los estadios, que la verdad, impresionan. No nos estuvimos mucho rato allí, pero el suficiente para dar una vuelta y sacar alguna foto, pues debíamos coger un taxi hasta el Palacio de Verano.
Os dejo con algunas fotos, porque tampoco hay mucho que explicar. Los famosísimos estadios que alojaron a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Beijing en el año 2008, justo un año antes.

Un edificio impresionante aunque de dudosa belleza...

A la derecha el famoso e increíble estadio del Nido de Pájaro. A la izquierda, el Cubo de Agua

La presencia de policías se hace notar en todas partes de la capital.

El Nido de Pájaro.

Como podéis ver, la gran cantidad de polución dificulta la visión a menos de un quilómetro.
El taxi nos costó alrededor de 50 yuans y nos dejó en la entrada del Palacio de Verano, que estava lleno a rebosar! Nos compramos las entradas y empezamos a descubrir otra de las maravillas de Beijing.

De camino al Palacio de Verano.

El taxi que nos llevó hasta el Palacio de Verano.
El Palacio de Verano lo recomiendo mucho porque es un sitio precioso y lejos del bullicio de coches del centro de la ciudad. Empezamos por la Gran Galería, una galería de 728 metros de longitud con más de 14.000 pinturas diferentes. Era precioso, la pena era la gran cantidad de gente que allí se encontraba.
Vimos la famosa Colina de la Longevidad, con su Torre de la Fragancia de Buda y finalmente llegamos al Barco de Mármol.

En la Gran Calería

Pinturas en la Gran Galería

La Torre de la Fragancia

Había música y baile por todo el parque, qué curioso!

El Barco de Mármol del Palacio
La verdad es que el Palacio de Verano me impactó mucho. Era un sitio enorme y perfecto para relajarse un poco después del duro día que habíamos tenido. Finalmente, y cuando decidimos que ya no podiamos más con nuestras almas regresamos a la entrada para volver al centro de la ciudad. Pero en vez de deshacer el camino, preferimos coger un barco con aspecto “tradicional” para cruzar el lago Kunming hasta dónde se encontraba la salida principal.

El lago Kunming y al fondo, uno de los barcos que lo cruzan

La alucinante panorámica desde la entrada del recinto.

Un hombre mayor practicando caligrafía en el suelo.

Una de las puertas que se encuentran por el palacio.
En ese barco ocurrió una anécdota buenísima: el barco estaba lleno de hombres y mujeres de Irán. Hasta aquí muy bien, verdad? (sé que eran de Irán porque hablamos con ellos). Pues de repente y sin un porqué claro, empezaron todos a cantar en iraní o árabe (no tengo ni idea…) una canción que debería ser muy popular allí, pues todos, hasta su guía la sabían. Qué risas! Todo el viaje en barquito por el lago Kunming del Palacio de Verano de Beijing, escuchando alguna canción típica y alegre iraní! Muy auténtico!

Con un ser mitológico medio león, medio serpiente, medio cerdo...
Al final salimos del Palacio de Verano sobe las siete de la tarde y fuimos, en taxi (40 yuans) hasta el centro neurálgico de la ciudad, hacia la zona de Wangfujing. Allí, no quisímos comer en un Mc Donald’s, pues no habíamos venido a China para eso! Así que anduvimos un poco y cenamos en un restaurante enorme el famoso pato laqueado de Beijing! El restaurante pareció ser de ricos porque eramos los unicos turistas y los demás, chinos todos, iban con americana y traje… Además, el precio era un poco inferior al europeo. Hasta nos dieron cubiertos! (Que en el fondo, se agradece…). Por cierto, el pato estaba riquísimo!

Cortando el pato
Nuestros planes para esa noche eran ir al famoso Mercado de la Seda a ver si podíamos comprarnos alguna chaqueta o algo bien de precio, pero decidimos irnos al hotel por dos motivos básicamente: porque no queríamos cargar con lo que compráramos durante todo el viaje y porque a la mañana siguiente nuestro vuelo a Guiyang salía a las 7 de la mañana… Además, sabíamos de la existencia de un mercado parecido en Shanghai (al que os puedo asegurar que fuimos en repetidas ocasiones, xD). Así que volvimos al hotel, lo recogimos todo y pusimos las alarmas de los móviles a las 4 de la mañana. Antes, pero, en la recepción contratamos un taxi para que nos esperara allí a las 5 y media de la mañana para llevarnos al aeropuerto.
Tras un intenso día en Beijing y en la Gran Muralla, hicimos balance de lo poco que habíamos visto de esa ciudad, y sin duda, en aquel momento decidimos que volveríamos. Y así lo sigo pensado. Era imposible hacer un itinerario de dos semanas en el que pudiéramos ver la ciudad y sus alrededores como Dios manda, pero creo que con esos dos días nos hicimos una buena impresión. Beijing me había seducido, y mucho. Pero a la mañana siguiente, volaríamos a la remota y poco visitada provincia de Guizhou, sin duda, el punto fuerte del viaje. Aún no sabíamos lo que nos depararía China… pero quedaba lo mejor…
CONTINUARÁ…
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En el próximo capítulo… llegamos a la China profunda! Volamos a Guiyang, capital de Guizhou, nos trasladamos hasta Kaili y visitamos dos aldeas de la minoría étnica miao. Además, tuvimos las primeras sorpresas con las grandes inundaciones de la zona y sus consecuencias. ¡Guizhou os espera!